dimecres, 11 / novembre / 2009

UNA DEUDA CONMIGO ES UNA DEUDA CON LA HUMEDAD


Imagen extraída de la red.

A esa blancura que ya no puede rozarme.


Escamas repetidas
en dos corazones de carne.

La edad en ropa interior deserta de mis pasos,
amordaza las sienes y yo permanezco inmóvil
en esta ciudad cerrada, en esta habitación materna
que adelgaza el silencio, silba los cuerpos
con el ruido de los brazos
dando besos inútiles al aire.

Mi voz pesa en exceso
en esta serenidad suicida,
con este animal sangrante
que ejecuta mi nombre derivado,
con el recuerdo roído por el agua y el vértigo
de la ausencia pegada a mis párpados de nogal,
entre aullidos que tiemblan sobre su belleza de hija,
de madre, de semilla incrédula.

Una blancura que no puede rozarme,
deseada más allá de mis ojos, mucho más lejos
de ese caldo de cultivo que es mi cuerpo,
de esa vergüenza vieja que es la palabra tullida,
demasiado alta, densa y aceitosa,
como el sudor que quiere reconocerla
y se queda sobre las manos, penetrando el tiempo.

La muerte tiene lengua de lince,
y mis oídos siguen atentos,
porque una deuda conmigo
es una deuda con la humedad salada y ácida
que levantó una pared en los pulmones del mar,
una compromiso grave, amplificado en cada espuma,
en cada limitación de su inconmensurable sonrisa.
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dilluns, 9 / novembre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VIII

Mis queridos lectores....

Sigamos con nuestra cita semanal con Amira, su mundo....






Para los rezagados:

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII


QUIEN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VIII.

Siempre he pensado que cuando la luz pierde el sentido de la oportunidad, vomita rayos de esquizofrenia sobre la delicada subasta de pensamientos que efectuamos cada vez que pretendemos abrir los ojos. Y por más que buenamente intente acaramelarnos el caprichoso instante, (tengo un amigo que siempre me decía que los instantes y los milagros son estrellas fugaces bailando danzas rotas por el firmamento) sigue siendo tan absurda en el entre-sueño como una tonelada de mandrágoras y serafines recién salidos de la ópera de una condena.

Poco a poco empecé a despedirme de mi ingravidez entre disparos hechos con cáscara de alas y de musarañas, a notar el volumen de mis piernas, el hinchazón de mis párpados, y me fui desperezando aunque no me apetecía nada de nada amanecer en el mundo.

El gran espejo apoyado sobre la cómoda me dio los buenos días.

“Espejito, espejito,… La más bella no sé… pero la de ojeras más espantosas seguro que sí, Dios!
Pero mira que está raro Tomás, es como si se empeñara en sumergirse en un glamour barato, apareciendo por una puerta angosta que da siempre a un vacío tan poco prometedor que avergüenza al propio romanticismo, creo hasta la mejor puesta de sol le llamaría a la prudencia. Habla con una mezcla de resortes y canciones de los 70. Me da pena, y yo me doy rabia. Cada vez que intento hablar con él, me siento Bela Lugosi a punto de atacar su cuello incendiado, y acto seguido mis mejillas rivalizan con las brasas del infierno, o se ha vuelto lelo o la que está empezando a perder todos los puntos cardinales del sentido común, soy yo.

“su milagro”… vaya tontada.

Sórdida hecatombe la de ver lo que no se ve, los sueños que sólo el subconsciente sabe atesorar como corresponde y así pasan los años, como canicas de colores en vez de días en el calendario, y lo peor de todo es que me encanta que sea tan bobo…

Será mejor que me espabile o la mañana se irá sin mí.

Mientras trataba de enfundarme los pantalones, una especie de letanía acudió de nuevo a mi mente…

...... Por aquel entonces ella era joven y bella, muy bella. Sus grandes y negros ojos almendrados...... sus largas y frondosas pestañas…., sus labios carnosos y bien definidos…. su talle esbelto….. Su cabello ondulado del color del maíz tapándole los hombros….

Abrí el cajón.



“Madre,

En mi última carta decidí convertirme en el eco de su conciencia más negra, y encargarme personalmente de preservar, en su quizá maltrecha memoria, lo que no debería olvidarse jamás, con la íntima intención de convencerla para que lleve hasta el final su grandioso Gran Plan. Usted lo ideó y ahora es ya demasiado tarde para redimirse.
Y en todo caso, de tener que saberse la verdad, no debería ser usted quién la revelara cual la heroína que siempre se ha creído ser, si no alguna de las víctimas de sus embustes maléficos, quizá de este modo tendríamos alguna posibilidad de saborear la venganza, sin tregua para las pausas o los perdones tardíos, sin ningún intento de entender motivos o situaciones. No, la verdad tal cual fue, tal y como se planificó, para que se sepa de una vez por todas quién y como es el personaje que la ideó. Para que sepamos todos quién es usted, madre.
Y tenga por seguro que de algún modo u otro, todavía puede llegar esa recompensa… de no cumplir su plan hasta el final, madre, si tal como sospecho está pensando en una salida digna para usted, dígame madre, ¿quién nos impide revelarnos? siempre podemos empezar a alzar nuestras voces… y no sólo yo…, piénselo madre, piénselo, siempre puedo volver para recuperar mi vida, esa vida que usted me quitó y por lo que la maldeciré hasta la eternidad…

Cuando se decidió mi destierro inmediato hacía estas tierras extrañas, que con el pasar del tiempo han acabado convirtiéndose en mi hogar, ya era demasiado tarde, y aunque bien es cierto que se evitó el escándalo, no pudo usted evitar males mayores ¿Verdad madre? Usted no pudo evitar su propio escarnio, el más duro, el que practica uno consigo mismo.
Y una vez más fue implacable, como lo había sido antes, e hizo lo que se tenía que hacer. Igual que muchos años atrás cuando me engendró a mí, y tuvo que desterrar de su vida al único hombre que había sabido conmover su corazón de acero, despojándolo de su soberbia e inundándolo de humanidad. Sí… usted sabía demasiado bien lo que se tenía que hacer, ¿No es cierto? Cómo pudo madre… cómo pudo… si supiera cuantas veces me he avergonzado de llevar su misma sangre… de haber sentido por usted algo parecido a la ternura y al amor… ¡Dios santo! Alguien como usted sólo merece la soledad y el frío en el alma, alguien como usted sólo merece el helor de la muerte, le aseguro madre, que cuando llegue ese día, no derramaré ni una sola lágrima de pesar por usted, porque ese día quizá signifique mi resurrección…y anhelo, sí madre ,entiéndalo de una vez, ¡anhelo!, su llegada.

“Una oportunidad profesional inmejorable para el chico” –aun la recuerdo pronunciando esas palabras en voz alta delante de todos-, ¿Qué más se podía desear? Para una familia recia como la nuestra, el tener al hijo mayor representando a un notario de la valía y pericia reconocida como Don Arturo Deulofeu de la Miranda… y además en ¡tierra foránea! ¡El chico debía partir enseguida por su bien y por el buen nombre de la familia! Sí madre, su plan seguía gestándose en perfecta armonía, tal y como usted lo iba tejiendo ¿No es cierto?
Y efectivamente, en menos de un mes estuvo preparada mi salida de aquella casa, mi casa…. mi casa. Ni una sola lágrima le vi verter por mí cuando me fui.

Pero, aunque por aquel entonces yo sólo podía empezar a intuir el alcance de su maldad, ya presentía que me tenía muchas más sorpresas preparadas, ¿Verdad “querida” madre? No podía conformarse con hacerme desaparecer…no, eso hubiera sido demasiado simple para una mente ejemplar y brillante como la suya. Y además tenia que manejar hábilmente otros destinos, confundiéndolos para confundirnos, enredándolos para enredarnos bien a todos en pos de un saber y buen hacer. Tenía que inventar todavía muchas otras realidades para poder imponérnoslas a todos, así ha sido siempre. La pesadilla más horrenda de mi vida, “querida madre” ha sido usted y saberme hijo suyo. ¿Le duele, madre? ¿Es usted capaz de sentir el más mínimo vestigio de remordimiento? Cuanto me alegraría verla sufrir, desgarrarse en sus propios lamentos… cuanto disfrutaría viéndola obligada a suplicar una absolución que, le bien aseguro, no le sería concedida. Sí, alguien tiene que atreverse a vomitarle a la cara todo lo ruin que ha sido hasta para con usted misma. Maldita sea su estampa, ¡maldita sea madre!

Pero sigamos, siga usted leyendo su propia obra y no pierda punto. Al cabo de mes y medio se decidió mi boda. ¿Lo recuerda usted bien, verdad madre? Una buena moza de buena familia y buenos modales, tal y como usted la ideó, tal y como usted la inventó para mí, con desliz y embarazo incluido, por lo que, siendo yo quien era, tuvo que precipitarse el casorio hasta el punto suficiente como para que fuera absolutamente imposible planificar un viaje de semejante envergadura para toda la familia. Así que en un acto de nobleza y con sincero sentimiento me vi casado casi sin ceremonia ni asistentes, y esperando descendencia.

Qué brillante mente la suya, madre, qué brillante.

Debo despedirme por hoy, porque aunque un muerto debería disponer de toda una eternidad, prefiero no agotar sus fuerzas. La venganza es más dulce cuando se saborea lentamente.

Desde mi tumba y con toda mi rabia
Su hijo Francisco”.


Don Arturo, la abuela y mil siglos entre medio que no me dejan ver. Muertos escribiendo a los vivos, fantasmas sobre las piedras y la incógnita de saber qué narices tiene que ver todo esto conmigo. Sufro de un insomnio ajeno siguiendo esta especie de ruta umbilical que acabará volviéndome loca.

Bajé a la cocina con la secreta esperanza de que mi padre se hubiera instalado ya en la sala de estar, con su periódico matutino que con un poco de suerte iba a ocuparle gran parte de su actividad durante aquella mañana, como todas las mañanas de ese verano exagerado, como todas las mañanas de invierno, como todas y cada una de sus mañanas.

La miré de perfil, en una de sus idas y venidas, y pude apreciar su belleza serena, el pelo ondulado recogido en una coleta baja a la altura de la nuca, del color del maíz, y tocado con alguna que otra cana que ya convenía disimular. Ojos negros perfilados por una magnífica hilera de pestañas rubias que proporcionaban más intensidad todavía a su mirada. Labios carnosos y aún sin ajar, a pesar de la edad... y todo ello enmarcado en una faz oval de tez morena. De joven tenía que haber sido por fuerza todo un espectáculo. Aun conserva sus formas, de talle esbelto y largas piernas, y lleva el conjunto con una elegancia exquisita. Si, todo un espectáculo....

Me acerqué por detrás y le abracé el tiempo justo para estamparle un sonoro beso en la mejilla, uno de aquellos besos que provocaban siempre una “reprimenda” satisfecha y repleta de orgullo maternal.

- Mamá, ¿tú conoces bien a Don Arturo, verdad? Explícame de donde le viene la amistad con nuestra familia ¿quieres?, siempre lo he visto moverse con tanta naturalidad por esta casa en vida de la abuela que nunca me había preguntado de dónde había salido nuestro querido Notario...

Recuerdo perfectamente que el aire se paralizó, todo quedó suspendido en una especie de simulacro de in-animación, hasta las cuerdas vocales quedaron hinchadamente quietas, aumentando el volumen de su mudez, y volví a quedarme noqueada ante esa sensación extraña de saber instintivamente que algo denso está traspasando las moléculas del aire y yo no soy capaz de identificarlo.


(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

dissabte, 7 / novembre / 2009

LAS PALABRAS NOS ESPERAN DESDE SU DESNUDO.


Imagen extraída de la red.


Como el dolor de un cuento, su eco
esparcido por veranos que ya no habita nadie,
donde la palabra vive entre columna y vértice,
y los sueños roncan colocados,
idos de humo, látigos, palmeras y ciudades.

Suelta amarras despacio, con la maleta boquiabierta,
sin dientes con los que bautizar la vergüenza de la noche
cuando abre su camisa, y nos muestra
el vuelo de los árboles que fueron arena,
libertad o cementerio,
y ahora nos llenan el buche con su historia,
que acaba de llegar al abandono, y nos espera.

Como el dolor del milagro, las palabras gritan
desde el fondo del invierno, y también nos esperan
desde su desnudo, a veces prematuro, a veces innecesario.

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Poema incluido en la antología Arde en tus manos, editada por la Asociación Cultural Myrtos Gramma Al manar como selección de los poemas galardonados en la convocatoria Myrtos de poesía 2009.

dijous, 5 / novembre / 2009

NUEVA ANTOLOGÍA. POESÍA DE MIEDO.

Ya está disponible la antología que recoge los textos galardonados en el IV certamen de Poesía de Miedo 2009, una nueva edición de Papeles del Trasmoz de la editorial Olifante, Ediciones de Poesía, cuya presentación se realizó el pasado 31 de octubre.

Los poetas galardonados en esta convocatoria han sido:

Primer Premio:
Manuel M. Forega.
Premio del Público:
José Javier Alfaro Calvo,
Miguel Ángel Marín Uriol,
Dolan Mor
Marian Raméntol.





Os dejo aquí mi poema:

ELLOS VEN LA PUPILA DESANGRARSE DONDE ACABA LA VOZ

Deletreo el reproche del sol en cada tapia
como si quisiera que sus vísceras leyesen en mis labios
el paso de mil dráculas con muñones de alquitrán,
alfileteando el pubis de las madres que caminan ciegas,
y acallan las miradas de los hijos sobre el pecho.

Por cada una de las venas navegables,
como un regalo, un holocausto se detiene en mi espalda,
con el beso ofrecido del abismo
amputándome los miembros, mordiéndome los ojos
antes de la hoguera, antes de que esa lengua huérfana
cale en el retrato de todos los pulmones macerados
en un charco de leche seca.

Las palabras pueden arder en silencio
mientras arañan la sangre que nos queda,
cuando el terror es un acto de fe, un insulto resistente,
una plegaria infinita en la boca de los niños.

Ellos ven la pupila desangrarse donde acaba la voz,
justo donde el pezón de la noche
espera a que se duerma el mar
para que los muertos crezcan
en el vientre de las casas,
y sean el nuevo sonido de las manos cuando se juntan
y juntas caven en tierra sonámbula
la última canción de cuna, inaplazable, que nos nombre.


EPITAFIO

Aquí se separan las sílabas del miedo.
En este último naufragio, se empieza a abrir el agua
y el dolor del barro se hace humano.





Para acceder a la editorial clica aquí

dimecres, 4 / novembre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VII

Mis queridos lectores....

Una nueva entrega de Quién te dio permiso os espera, a ver qué secretos descubrimos hoy....








Para los rezagados:

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI


QUIEN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VII

El aire se confunde con el aroma de los muertos y la sangre mana por mis venas como ríos desbocados buscando una salida; las neuronas se queman a propósito en sus naves ultra espaciales y mi cara busca una alternativa, pero el alma no entiende para qué. La sombra no se atreve a retar a la luz, esta oscuridad augura lluvia y nieve en las cercanías de un planeta todavía desconocido. Estoy en medio de un terremoto nocturno, y voy a cerrar la puerta.

Pasé el pestillo, necesitaba disponer de toda mi intimidad para poder desintoxicarme de los lobos, en mi propio bosque donde podía darle de comer a mis volcanes.

La puerta de madera maciza lacada en blanco me protegía de un exterior en el que hasta los perros olían a simulacro. Eché una mirada alrededor, del gran armario empotrado, entrando a la derecha, dueño y señor, tanto a lo ancho como a lo largo, de toda la pared lateral de la habitación, salían muchos gritos dándose codazos, no sé si era el la piel de gallina del miedo, o muchas personas aullando, pero la sensación a promesa, esta vez no sabía a caramelo si no a cadalso.

Me quité la ropa con una parsimonia autómata y contemplé la imagen casi cataléptica del cuerpo desnudo un tanto entradito en carnes que me devolvía el espejo de la puerta interior central, antes de endosarme el pijama.

Los pocos abalorios que llevaba encima se los tragó el cajón de la mesita de noche donde también habían ido a parar todos los caminos cortados por accidentes de la memoria, desde niña, un simple cajón guardaba los secretos de una mente contagiada de rojas explosiones, toneladas de azules infantiles, de sonidos submarinos que hacían juego con los collares que me hacía cuando jugaba a ser la princesa del sol.

Siguiendo el recorrido de tantas otras veces, -algo del metodismo impuesto a mis genes me obligaba- me dirigí hacia la pared opuesta a la del guardarropa, donde me sonreía la balconera oval que durante el día regalaba una luz limpia y agradable; corrí el cortinaje fino de algodón pensando, que la próxima vez debería acordarme de cerrar las cortinas antes de desnudarme. Abrí la cómoda de ébano con sobre de mármol que quedaba justo en la pared opuesta a la de la cama y extraje del segundo cajón el liviano reguero de “abras-cadabras” amarillentas.

Después, con la sensación de haber cumplido con el ritual, me tendí en la cama sobre la colcha floreada, acomodándome sobre un caos de grandes cojines, empecé a deshacer la cinta amarilla y me dispuse a preparar a mis pulmones para el inminente naufragio en la segunda de las cartas.




“Madre,

No puedo por más que pensar que usted ha perdido por completo la razón! Pero ¿es que no se da cuenta de lo que está a punto de provocar si sigue adelante con esta locura? Padre no ha querido contarme casi nada pero he aprendido a saber interpretar las distancias y los silencios, ¿qué es lo que pretende hacer, madre?

Si aun le queda un poco de sentido común, de aquel del que tanto hacía vanagloria, reflexione, mujer de Dios, ¿de qué habrá servido mi muerte si no respeta para siempre el pacto que usted misma selló con el silencio?, su inclemencia durante todos estos años ¡dejará de tener sentido!

¿Recuerda la razón, motivos y causa de toda esta vida anónima? No puede haberlos olvidado…. No, no dejaré que los olvide mientras me quede una brizna de aliento, se lo aseguro. Todo el dolor que me ha inflingido durante todo este tiempo no puede caer en saco roto, ¡no se lo permitiré!, aunque tenga que escupirle toda mi historia a la cara, sí madre, mi historia… que no es otra que la suya propia, aunque eso le escueza y corroa por dentro, ya es hora de empezar a decir las cosas por su nombre. Sí madre, ha llegado la hora de que suba también usted al patíbulo, y sea ajusticiada en honor a la verdad, le aseguro que no sentiré ningún remordimiento por apretar el gatillo y ser, precisamente yo, quién la fusile.

¿La recuerda madre? Por aquel entonces ella era joven y bella, muy bella. Sus grandes y negros ojos almendrados segaban cualquier intento de mantener el ritmo cardíaco con un sólo vaivén de sus largas y frondosas pestañas, sus labios carnosos y bien definidos invitaban al pecado sin dilación y su talle esbelto imponía hasta respeto. Su cabello ondulado del color del maíz tapándole los hombros… era una verdadera maravilla. Yo sé que, en el fondo, a usted también le gustaba.
Pero ¡hay de nosotros!…. Cometimos el más grave pecado de todos ¿verdad? Aquel que no podía decirse en voz alta, aquel que hacía falta enterrar antes de haberlo podido vivir, antes de haberlo podido ni siquiera imaginar. ¿No es verdad, madre?

Aun recuerdo su dura mirada aquella severa tarde de otoño, no creo que pueda olvidarla jamás, triste…quizá, pero también contundente. No hicieron falta las palabras, en aquel mismo instante supe que lo sabía, que de algún modo lo había adivinado, y eso…. sencillamente no podía ser, no tenía cabida ni posibilidad ¿verdad madre? Eso era poco más que un libertino escándalo, demasiado para el buen nombre de la familia. Creo que la trama de su Gran Plan debió empezar justo entonces, corríjame si me equivoco….

En su mirada, lo recuerdo tan claramente como si fuera ahora, no había sólo enojo, madre, había horror, un pavor orgánico que casi pude respirar, y aun tuve que esperar muchos años antes de poder entender su causa. La historia se repetía una vez más, ¿verdad?. Sí, claro que sí, y con toda su fuerza, con todos sus errores y sus goces, con todo su fuego, y usted se sintió revivir en un pasado demasiado turbio como para querer recordarlo. Ese fue el mayor motivo de su crueldad, sea sincera, ¡maldita sea!, al menos consigo misma madre, y tenga el valor de reconocer por una vez lo que usted y yo sabemos.

Pero en la vida cada uno recoge lo que siembra madre, y el destino le jugó una mala pasada. Por una vez, se rió de usted, de su gloria y de su poderío, esta vez el reino no fue suyo madre, no… esta vez el destino fue enteramente nuestro. ¡Y como lo gozamos!…, fue la vida más bonita que viví, la única que quiero recordar, el resto ha sido muerte.

Ahora debo despedirme, pero ni por un sólo segundo piense que no seguiré adelante en mi empeño por contarle toda mi rabia, mi frustración y mi ausencia madre, porque ni desde mi muerte he podido perdonarla. Usted no tiene perdón, no se lo merece.

Desde mi tumba,y con toda mi rabia
Su hijo Francisco.”


Un reguero de “abras-macabras” sí, y sin mayor sentido, me dejaron los labios casi desérticos, hubiera sido el almuerzo perfecto par las moscas si la saliva no se hubiera apiadado de mi garganta. En momentos así es imprescindible saber reconocer el bendito fuego capaz de seguir inflamando los surcos de la piel. Sé reconocer el fuego que habita mis callejones y me permite ver ciudades póstumas y sé reconocer también, al hombre que vuelve de la pesadilla.


- Sí, eso es todo de momento, ¿te parece poco?
No entiendo nada. Ya lo sé, pero es que no es tan fácil chico listo!
Que qué? Oye..oye… no te pases ni un pelo… eso no es verdad, para empezar mi pelo no es rubio… mira tío…., menos cachondeo vale? “mi talle” nunca ha sido esbel… anda ya! Voy a colgar…
Pero bueno ¿qué te pasa esta noche? Si lo sé no respondo al teléfono joder!
¿Desde cuando soy yo tan entrañablemente per-fec-ta? No, no me gusta el tono.
Mira, voy a colgar…
Esto es el colmo! Quién, yo? un halo de inteligencia misteriosa? ¿Has bebido?
Tú has perdido la cabeza! …por encima del resto de los mortales… sí, claro, claro.. estás fatal.
Ja! ¡Mis ojos no tienen “iridiscencias de color miel” y tampoco mudan de color! “del negro a un do-ra-do ca-si i-rre-al”…corro a llamar al médico… te encierran fijo… ¡basta ya Tomás! Pues sí, me estás molestando con tanta tontería… no entiendo cómo te aguanto.
Esto se acabó, ni un segundo más, cuelgo!
No, no te lo mereces. He dicho que no, ¡claro que voy a seguir!, no, tú no.
Ciao.


Como si se tratara de deambular a través de unas cuantas aceras enfermizas cuando uno ya sabe el camino, estaba claro que abrir una tras otra las dichosas cartas era el paso siguiente, abalanzarse, devorarlas, pero el bombeo de las sienes era insoportable, un tremendo dolor de cabeza se estaba adueñando de mi voluntad, mientras en mi mente a oscuras, se repetía mentalmente una descripción....

Por aquel entonces ella era joven y bella, muy bella. Sus grandes y negros ojos almendrados… sus largas y frondosas pestañas……, sus labios carnosos y bien definidos… su talle esbelto… su cabello ondulado del color del maíz tapándole los hombros…


(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

diumenge, 1 / novembre / 2009

UN FIN DE SEMANA REPLETO DE EMOCIONES



Queridos amigos, quiero compartir con vosotros dos grandes noticias que han hecho de este fin de semana todo un regalo:

PREMIO DEL PÚBLICO DEL CERTÁMEN DE POESÍA DEL MIEDO

Según recoge el Fallo del Jurado, comparto el premio del público del IV Premio Poesía de Miedo con José Javier Alfaro Calvo (Navarra), Miguel Ángel Marín Uriol (Aragón), y Dolan Mor (Cuba). El primer premio ha recaído en Manuel M. Forega y su poema «El dolor de la luz». Este mismo fin de semana se presenta el libro que recogerá todos los textos premiados, editado en la colección Papeles del Trasmoz de Olifante, Ediciones de poesía.

Ni qué decir cabe que me hace una ilusión tremenda haber sido galardonada en este certámen, en primer lugar por poder compartirlo con grandísimos poetas a los que tengo el honor de conocer personalmente, como Dolan Mor o Manuel M. Forega, de quienes guardo un cariñoso recuerdo de mi participación junto con Cesc Fortuny en el VIII Festival de poesía del Moncayo este agosto pasado, y en segundo lugar porque quien conozca las edicioes de Olifante, sabrá del mimo, esmero y cuidado que pone esta editorial en sus publicaciones, son realmente preciosas, y me honra muchísimo que mi obra esté contemplada en ellas.

Desde aquí mis felicitaciones a todos los premiados.

Para acceder a la nota de prensa clica aquí

FINALISTA DEL XIV Premio Internacional Ciudad de Torrevieja.

Hay quien dice que quedar finalista es en sí mismo todo un premio, sin duda en certámenes como el Ciudad de Torrevieja así es, así que toca celebración también, porque un poemario de mi autoría es uno de los diez finalistas de este año de entre las 298 obras presentadas. El Fallo de los premios se llevará a cabo el día 20 de noviembre.

Para acceder a la nota de prensa clica aquí

Bueno, parece que el 2009 quiere despedirse con buen pie!

dijous, 29 / octubre / 2009

AMB TOTA LA NIT DE CARN CLAVADA ALS LLAVIS


Imagen extraída de la red.


La llum escorxada sobre els meus muscles,
un truc de màgia per a aquest museu de cartrons,
cendres i una col•lecció de tardes
embolicades en paper d’embalar,
protegides del fibló de l’aigua,
del seny del pa sense llevat
o l’estoic aplom del ponent,
mentre s’ennuvola la sang cuita
i un petó travessat de bales,
hòsties sense sagrament i infinits ximples,
deixa orfes les mamelles sense partió
que aromen les meves mans.

No reconec aquesta mort,
aquesta solitud amb cos de xicota,
nua i retorçada, amb tota la nit de carn
clavada als llavis, aquesta tristesa entre llums
sense mare, aquesta habitació tan magre
on tot just caben els somnis. No hi tinc lloc
en aquest cel mossegat, en aquesta humanitat
de silencis molt greus, en aquesta fossa
de mandíbules vives
on ens traiem l’esperança pels ulls.


CON TODA LA NOCHE DE CARNE CLAVADA EN LOS LABIOS

La luz desollada sobre mis hombros,
un truco de magia para este museo de cartones,
cenizas y una colección de tardes
envueltas en papel de embalar,
protegidas del aguijón del agua,
de la sensatez del pan sin levadura
o el estoico aplomo del poniente,
mientras se nubla la sangre cocida
y un beso atravesado de balas,
obleas sin sacramento y estúpidos infinitos,
deja huérfanos a los pechos sin linde
que aroman mis manos.

No reconozco esta muerte,
esta soledad con cuerpo de muchacha,
desnuda y retorcida, con toda la noche de carne
clavada en los labios, esta tristeza entre luces
sin madre, esta habitación tan flaca
donde apenas caben los sueños. No quepo
en este cielo mordido, en esta humanidad
de silencios muy graves, en esta fosa
de mandíbulas vivas
donde nos sacamos la esperanza por los ojos.

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dilluns, 26 / octubre / 2009

NO CALLA L'AIGUA


Fuente de la imagen: www.turismoporespana.com.ar

Cuando algo se olvida, calla el agua.
Felipe Benítez Reyes


La ferida té sempre el seu lloc exacte,
des d’abans d’haver-la suposat
el seu nom és real entre les cames,
en les converses del silenci repetit
i en el mapa que atresora la geografia de la sang.

Amb el cel per calidoscopi
i la galta cara en dins cap a la tomba del torb,
resem perquè calli l’aigua
però les parpelles pensatives
obren escletxes d’escuma
sobre els ulls naufragats en alguna llàgrima.

El poema plou
i deixa el gebre borrós sobre el món,
sobre el buit de la boira i les hores rendides
en la intermitència d’un toll, el poema cau
de futurs rojos i valerosos groguencs,
de joveneses fredoroses i pallassos morts,
cau i fa olor a duel nòmada,
a equivocació nerviosa de la llum,
com un holograma de la seva estructura adolorida
que ens nomena,
i no calla l’aigua, no calla.


NO SE CALLA EL AGUA

Cuando algo se olvida, calla el agua.
Felipe Benítez Reyes

La herida tiene siempre su lugar exacto,
desde antes de haberla supuesto
su nombre es real entre las piernas,
en las conversaciones del silencio repetido
y en el mapa que atesora la geografía de la sangre.

Con el cielo por calidoscopio
y la mejilla vuelta hacia la tumba del aire,
rezamos para que se calle el agua
pero los párpados pensativos
abren resquicios de espuma
sobre los ojos naufragados en alguna lágrima.

El poema llueve
y deja la escarcha borrosa sobre el mundo,
sobre el vacío de la niebla y las horas rendidas
en la intermitencia de un charco, el poema
se cae de futuros rojos y valientes amarillos,
de juventudes frías y payasos muertos, se cae
y huele a duelo nómada, a equivocación nerviosa de la luz,
como un holograma de su estructura dolorosa
que nos nombra,
y no se calla el agua, no se calla.

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dissabte, 24 / octubre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VI

Mis queridos lectores....
se acerca el momento de empezar a indagar en la verdadera historia.... y no voy a dejaros con las ganas... adelante, pasad, pasad....








Para los rezagados:

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V

QUIEN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO VI

Había trasladado el contenido del arcón a mi habitación., me temblaban las manos y lo que era aún peor, tenía esa extraña sensación de oler el peligro en el aire, cómo suele pasarme en las congregaciones de Miraflores. No consigo librarme de la sensación de ser como una mariposa arrepentida de su desesperación; como si fuera motivo de alarma el golpear una puerta y sorprenderse, en esta familia cualquier cosa fuera de lugar es… más que sorpresiva, insultante. Lo intento, pero me sigo alarmando por este orden asmático que reina aquí. Caigo y de la caída nace un cáliz con figuras abstractamente dispuestas, como queriendo estar desordenadas pero no es así. Todo tiene su ciencia.

Esa tensión ancestral legitimada por los años, no sé…. nadie habla nunca claro, comentarios a medio decir que son como recetas milagrosas para exorcizar alguna especie de condena, miradas intensas de reproche que se hacen de soslayo y dejan un regusto a mala niebla en la boca… algo les ocurre a todos, son como sombras en crisis, algo….que queda impreso en las huellas dactilares de la voz, para que nadie pueda escaparse, quedarse fuera…. ¿Y las sonrisas? Es increíble lo falsas que pueden llegar a ser sus sonrisas, si cuando las combinas con la mendicidad de la mirada suenan a anacronismo absoluto, a discordancia semántica, a fallo de sintaxis!!!! Y sin embargo allí estamos todos, como todos los veranos, juntos y unidos, formando un núcleo familiar excepcional….

Sentada en el borde de la cama, examiné la primera de las cartas, no había fecha ni más nombres que un sencillo “Su hijo Francisco” al final del escrito a modo de despedida. Las únicas referencias que podían servirme de guía estaban en el sobre, un matasellos de Venezuela y la fecha de expedición medio ilegible sobre un papel satinado de color amarillento probablemente ya en su origen, y que con el pasar de los años, se había oscurecido aun más.



“Madre,

Hace tiempo que no contactaba con usted, pero ya se sabe, los muertos no hablan, así que me ahorraré las disculpas y demás palabrería que a estas alturas ya no tendrían ningún sentido. Además, tenga en cuanta que en mi destierro no siempre es fácil conservar la identidad –o mejor dicho la no-identidad- sin incurrir en riesgos que ninguno de los dos desearía, ¿o quizá si?

Padre dice que está bien, me “alegra”(si es que puede decirse así) saberlo. Me entristece no poder comprobarlo personalmente pero hace ya tanto tiempo que aprendí a vivir sin su presencia que casi se ha convertido en una imagen fantasmagórica para mi, que me sirve de bálsamo en mis momentos más desesperadamente amargos, y usted, más que nadie en este mundo, sabe que los hay.

He tenido que aceptar la imposición de que mi ausencia era necesaria (o al menos lo era en su mundo), ¿pero se da cuenta de lo extremadamente difícil que es seguir viviendo así? No sólo me ha despojado de mi esencia, de mi pasado y de mi familia, sino que también lo ha hecho con mi futuro, ya no hay posibilidad ninguna para mí, madre, y todo se lo debo a usted.

Me ha matado en vida, y lo ha hecho con tanta conciencia como con la que yo lo acepté, por no contrariarle, por no causarle más daño, como lo hizo usted antaño, ¿verdad madre? Padre tampoco tuvo el valor de contrariarle cuando tomó la decisión de desterrarle a él también, de hecho nadie ha osado contrariarle nunca, y en ello radica toda su fuerza.

No es mi intención implorar el perdón. No, no voy a pedirle perdón madre, y si le inflijo pesar con mis palabras, sepa que es la única arma que me queda para paliar tanto dolor, el único vínculo que me une a usted. Las palabras escritas en un papel, escasas y siempre maquilladas bajo el anonimato de quien no existe ya, y nunca existirá.

Un muerto no puede resucitar.

Desde mi tumba, con toda mi rabia,
Su hijo Francisco. “


Creo que me mareé. No sabía donde estaba, no lograba entender absolutamente nada. Recuerdo que lo que se me quedó en diagonal en el estómago fue el tono de aquellas líneas.

Yo soy de las que defiendo que el amor a nuestros padres no es congénito, que no vienen ya de fábrica las coordenadas en el GPS de nuestro corazón para llevarnos directamente al amor paternal. No, los sentimientos elaborados, como todo en esta vida, hay que aprenderlos, y el amor “consciente” a nuestros progenitores lleva su tiempo, porque antes de esa fase, es pura necesidad. Pero lo que tenía delante… aquello era infumable. Tenía ante mí un desnudo de alguien desgarrado, con mucho, mucho odio entre las cejas. No alcanzo a comprender como puede alguien condensar tanta saliva fermentada y no morir de una úlcera sangrante en las encías.


- Amira, cielo, la cena estará lista en diez minutos, por favor no tardes en bajar, sabes que a tu padre no le gusta esperar-


Volví a colocar la carta en el sobre y tuve mucho cuidado en guardar mi recién hallado tesoro, aunque no tuviera muy claro en que consistía todavía, entre la ropa interior en el cajón de la cómoda.

Bajé a cenar un segundo antes de los diez minutos concedidos como margen, sabía perfectamente que mi padre no soportaba la espera, la puntualidad era una norma más de entre las miles de pautas estrictas que regían el interior y el exterior de mi familia. Quizá mi naturaleza sea desordenada por un extraño error en mi ADN, o puede que éste hiciera campana el día en que las células aprendieron la combinación adecuada para los Miraflores, pero lo cierto es que me ahogo entre las líneas cuadriculadas de esta inmensa libreta donde nunca ha habido ni una sola hoja en blanco, y ahora que la buhardilla se ha quedado huérfana, siento una punzante necesidad de volver a mi mundo, a la universidad, al lado de Tomás… seguir con mis idas y venidas, entre cafetería y bocadillo rápido en el Bar Estudiantil, abriéndome paso entre cuerpos, codos, carpetas y cabezas sonámbulas luchando por conseguir una dosis de café con leche, biblioteca, sala de actos y el rector de mi tesina… sí, ese es el océano que necesito inyectarme ya mismo en las venas…. .

Mantel y servilletas. Amarillo como las baldosas el mantel, verde como la cenefa que unía el mármol con la pared, las servilletas. Platos en crema con florecitas verdes y amarillas, a juego con los cojines que cubrían los taburetes dispuestos alrededor de la mesa rectangular situada milimétricamente en el centro exacto de la cocina, todo dispuesto y en orden, todo menos los jugos gástricos de mi mente.

Por una vez en la vida, la ley del silencio jugaba a mi favor. Ese silencio denso que lo impregnaba todo, ese eficiente verdugo de las inquietudes y hasta las emociones, sólo interrumpido por la música del gramófono de la sala de estar de uso exclusivo de mi padre, acabó de indigestarme y me sirvió para excusarme a mitad de la sopa, esquivar la mirada de desaprobación que formaba parte de las muchas cosas que sin decirse acababan siempre en el aire, y escabullirme de ese tono cortante que podía intuir hinchando sus labios hasta convertirlos en bombas a punto de explotar, escupiendo las palabras a derecha e izquierda pero sin gritarlas. Sí… imaginarlo es fácil, Don Roberto no gritaba nunca. No, no hacia falta alzar la voz, se podía ser categóricamente asertivo empleando un tono de voz correcto, solamente había que cerciorarse de que los presentes hubieran captado el mensaje escondido tras la frase, fuera la que fuera, y lo captábamos…. siempre lo captábamos.

Volví a mi habitación.


(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

dimecres, 21 / octubre / 2009

LA PELL COBRA PEATGE A LES FERIDES


Fuente de la imagen: www.clarin.com/.../06/14/um/fotos/niebla3.jpg

LA PELL COBRA PEATGE A LES FERIDES

El xiuxiueig s'estavella
en el marge dessagnat d'un nom,
corre cap a enrere sota la tarda,
conviu amb el trencament dels cossos,
camina entre boires coagulades, i segueix
donant-nos caça, des del sòl de totes les tragèdies.

Podríem ser mil coses
en aquest cel en morse,
qualsevol descàrrega d'avorriment sobre un rellotge,
una ombra que busca la seva paraula
per a fer-se cadenat entre els boscos,
el terror d'un púrpura completament líquid
o la lluna dissecada
que arrossega les seves sabatilles
pel perímetre de les mans,
però l'aire funerari d'aquest malson
em recorda
que tot es viu xino-xano en aquest carrer,
i que la pell cobra sempre peatge a les ferides.


LA PIEL COBRA PEAJE A LAS HERIDAS

Los murmullos se estrellan
en el margen desangrado de un nombre,
corren hacia atrás por debajo de la tarde,
conviven con la rotura de los cuerpos,
caminan entre nieblas coaguladas, y siguen
dándonos caza, desde el suelo de todas las tragedias.

Podríamos ser mil cosas
en este cielo en morse,
cualquier descarga de aburrimiento sobre un reloj,
una sombra que busca su palabra
para hacerse candado entre los bosques,
el terror de un púrpura completamente líquido
o la luna disecada
que arrastra sus zapatillas
por el perímetro de las manos,
pero el aire fúnebre de esta pesadilla
me recuerda
que todo se vive despacio en esta calle,
y que la piel cobra siempre peaje a las heridas.

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dilluns, 19 / octubre / 2009

CORTAFUEGOS ENTRE LAS CEJAS DE CIEN AÑOS


La Pared. Fotografía cedida por Sofía Columela.
La ilustración de este poema forma parte de mi propuesta de interacción con la imagen, un proyecto de colaboración para unir textos e imagen en un solo conjunto.



La calle se aprieta la barriga
para retener las vísceras de asfalto, ese sudor
que nos navega desde las ventanas, desde la piel
de nuestro hermano, desde la maleta
donde la noche guarda sus desaires,
testigos de la lluvia crecida,
mojados de ternura y escándalo.

La esquina de un horizonte bajito,
se sujeta la cabeza para parir bancales,
trenes de carga, brazos apilados,
pechos con el sol encima, así las piedras
son entonces casas de luz con el amor quemado,
cortafuegos entre las cejas de cien años,
un lenguaje lateral de metralletas jóvenes
apuntando al panadero, experto en amasarle
los huesos a la muerte, un pétalo sin sombra
que sorbe poco a poco el rojo de las almas
y que también apunta, esta vez a un cuerpo cerrado
por el tiempo, y todos ellos conteniéndose,
apretados y sin nombre, en la trinchera pétrea
de una mujer de escarcha.

Marian Raméntol
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Sofía Columela, nacida en Cuenca y residente en Madrid, es la autora de la fotografía que viste este poema, podéis consultar su trabajo en el blog Estar al acecho

dimecres, 14 / octubre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO V

Otra entrega, queridos lectores, ahora que sabemos un poco más a qué huelen los miembros de esta familia, os invito a seguir adelante con esta historia, que como iréis descubriendo poco a poco, todavía no ha empezado.....

Para los rezagados:
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV




QUIÉN TE DIÓ PERMISO. CAPÍTULO V

“Mi querida niña,

Se acerca el momento de decirnos adiós definitivamente y todavía me quedan muchas cosas que decirte y otras muchas que callarme. Mi vida ha sido larga y plena, no me quejo de mi suerte, así que no se te ocurra llorar por mí, no hay motivo para que te entristezcas.

He hecho de mi vida lo que quería hacer y he obtenido mis pequeñas recompensas, entre ellas el privilegio de tenerte a mi lado y contagiarme de tu juventud. Contigo he revivido tantas cosas….. y lo más importante…. He podido reír, gracias pequeña mía, por haber nacido.

Amira, tengo que contarte algo, y como presiento que el tiempo se acaba, voy a hacerlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Aprovechando tu estancia en la universidad este invierno, he subido al desván un viejo arcón donde he ido guardando trocitos de mi para que puedas comprender el porqué de muchas cosas, algunas necesarias, otras inevitables, pero todas ellas servirán para que sepas la verdad, porqué esa verdad es también tuya.

No culpes a nadie ya que la única culpable soy yo, lo que hice lo hice para protegeros a todos. Quizá me equivoqué, pero quiero que sepas que fue hecho con la mejor de las voluntades, para evitar sufrimientos absurdos que no hubieran ayudado a nadie. Aquí te dejo la llave.

Si me equivoqué, espero sepas perdonarme algún día.

La casa también es tuya, sé que tú sabrás valorar toda su historia y sabrás seguir soñando en su interior. No abandones nunca tus sueños Amira, ellos son el tesoro más grande que tenemos y el vínculo que nos unirá siempre. Sigue inventando historias con tu vieja pluma, sigue construyendo mundos sobre trozos de papel y léemelos en voz alta, yo seguiré escuchándolos como siempre lo he hecho, no permitas que nada ni nadie altere tu esencia, mi niña, sigue siendo tan especial como siempre lo has sido y no me olvides.

Te quiero.
Victoria.”




- O sea, que después de dejarte los riñones batallando con el maldito arcón resulta que ésa era precisamente parte de tu herencia, tiene huasa la cosa...
- Eso parece. ¿Has averiguado algo más, Tomás?
- Bueno, ayer hice una visita nocturna a la calle Carlets. No es difícil entrar en lo que queda de la casa, está todo en ruinas Amira, no encontré nada más que paredes sucias, suelos destrozados, restos de lo que en otro tiempo debían haber sido muebles, en fin, nada relevante.
- Pues entonces está claro que la clave de todo este asunto está en estas cartas, ¿no?
- Sí, parece que sí, si quieres me quedo contigo.
- No. Muchas gracias Tomás, pero prefiero quedarme sola.
- Mira Amira, cuando me siento sobre la cuerda floja me invento un juego, y ahora te pondrás a reír, pero en ese juego tú eres la protagonista, veras, empiezo a imaginarte, sentada en cualquier sillón, con la mirada perdida en cualquier punto de la habitación y… pensándome. Quizá acordándote de un gesto o de una simple mirada, lo importante es que te hayas sorprendido a ti misma extrañándome. De hecho no sería sorprendente, pasas más tiempo conmigo que con nadie, aunque reconocerlo podría sonar…, pues…. como algo sospechoso y muy propicio para engendrar morbos varios.
- A tía Aurelia le encantaría meter la nariz en algo así, ¡seguro!.
- Y hay que decir, que la mayoría de esas mentes, incluyo a Aurelia como el mayor exponente, que nada entienden y nada saben, suelen deleitarse con semejante festín de fantasías, ¿sabes por qué? Porque en realidad, son ellos los protagonistas que se esconden bajo el nombre de la víctima, así pueden decir e inventar todo lo que a ellos les hubiera encantado vivir.
- Sí… pero a dónde quieres ir a parar?
- Te invito a que te pierdas en pensamientos relajados, tranquilos, de aquellos que te vienen a la mente sin querer, cuando nadie los llama, suele ser sorprendente, te asaltan imágenes de lo más singulares, casi siempre agradables, que inmediatamente tu decoras y amplias a tu manera empezando ya a tomar consciencia de la existencia de ese pensamiento, y por lo tanto incorporándote a él y convirtiéndote paulatinamente en su protagonista.
A mí me gusta soñar así, y no me asusta reconocer que tú eres parte implícita de esos pensamientos, miradas, gestos, palabras, detalles…. Un sinfín de imágenes, a cual mejor, que se pasean por mi tranquilo sosiego esperando a que yo pase a la acción, congele una de ellas, y empiece a crear para ella un cuento más, donde por su puesto yo seré el héroe y tú la más bella de las princesas; mientras me detengo cuanto quiero en contemplar esa imagen congelada y ampliada a tamaño natural. Nadie me molesta y nadie me lo impide. Siempre me ha divertido jugar a este juego. Y a veces… jugando… intento imaginarte a ti sentada en cualquier rincón, y participando del mismo juego…
- Tomás…¿tú te has chutado o qué? por favor… vas a hacer que me salgan los colores…¿a qué viene todo esto?
- Vale, vale. Tengo claro que me quedaré con las ganas de saber si alguna vez te has sorprendido congelando imágenes mías ¿verdad?
- Pues sí. Oye…tú no estás bien, mejor descansas un rato y nos vemos mañana, ¿si? No me mires así, eres tú el que estás de lo más raro.... ¿De verdad me buscas para enfrentarte a tus fantasmas Tomi? ¡Creo que mi ego está a punto de aplastarme!. Anda… déjame ahora ¿quieres? Te llamo luego y hablamos, te lo prometo.


Tomás..... mi deshollinador particular de despropósitos. Cuántas veces te he buscado como si el imán de mi inconsciencia iniciara un ritual cómplice, casi sin querer.

Tú siempre estás ahí, detrás de una puerta, llenando cualquiera de los rincones del campus, columpiando tu sonrisa entre mis libros o sacándole brillo a mis pasos. Estirados sobre la hierba entre clase y clase, mientras expones tus teorías sobre un mundo moribundo. Me doy cuenta…. y no me gusta la idea de crearme más Dioses, sin embargo no puedo controlarlo. La Voluntad, esa gran señora que acapara todas las miradas de tu garganta, y esa impotencia mía que traiciona tus enseñanzas. Es todo demasiado confuso, demasiado denso, pero no me molesta.

Al contrario, hay algo morboso en eso de fabricarnos un Dios a la carta, me hace sentir diferente ante El, satisfecho de tenerme como su más querido y mimado aprendiz. Me siento más viva. Eres un Dios inventado por mí, sientes únicamente lo que yo te obligo a sentir, y así está bien, es per-fec-to... o sea que ven… ven , te lo ordeno… repta hasta mi boca, y no te olvides de los pies…deja que el tiempo nos devore y luego sube lentamente, ... quiero esa húmeda succión… dámela… Ni se te ocurra desaparecer…Sigue el ritual por mi vientre y nota cómo se contrae. Trata de mirarme… mírame! Mis pechos son pura explosión de aire de incendio… entrégales tus labios Tomás… sigue deshaciéndote en regueros de saliva y presión, si…. Así… ahora fúndete conmigo con la punta de los dedos, casi sin rozar. Nótalo, denso y oscuro, tibio, cálido… te estoy nombrando, vamos Tomi, aumenta la presión de la mano, Si… presiona … hunde… desliza …y no pares….


(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

dimarts, 13 / octubre / 2009

UN VIOLIN MIRA CÓMO SE PEINAN LOS MANIQUÍES


Fuente de la imagen: imagenes.solostocks.com/z1_2514140/maniquies.jpg

El aire menstruado interrumpe mi ventana,
intenta teledirigir el lagrimal, el vientre
y el pulmón de las paredes que guardan
mis distintos cuerpos, mi colección de niebla
y mis fotografías en el agua.

Pero la tristeza es una enfermedad de crecimiento,
un francotirador expresionista de letras solas,
heridas y descoyuntadas,
una generación de nudos puntuales,
de cielos hundidos en las manos
que nos regalan costras de cuarzo
con las que adoquinar el corazón.

Un violín mira cómo se peinan los maniquíes
y comprende el desamparo de la sangre
la tremenda brevedad de un nombre
alrededor de los ojos murales, de las calles rápidas,
de la luz llovida a mordiscos,
y de esa niña
que se acaricia los pechos bajo las alas.

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diumenge, 11 / octubre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTLO IV

Una nueva entrega, queridos lectores.....

Para los rezagados:

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III




QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO IV

- ¿A qué hora empezará la obra de teatro, mami?
- Hija no empecemos…. Hemos quedado aquí a las cinco con Don Arturo que ha sido tan amable de desplazarse en honor de su amistad con Victoria, y los tíos vendrán a comer, y por favor, te ruego que hagas un esfuerzo y te guardes la provocación en el bolsillo de esos desastrosos tejanos que te has puesto, de acuerdo? Sólo por hoy, vale?
- Ya veo, o sea que tendremos sesión de “íntimo consuelo familiar” a partir de las dos, menuda faena! Las últimas voluntades de la abuela es un plato demasiado suculento como para perderse los preparativos, ¿verdad mamà? Se tienen que poner a cocer a fuego lento las tácitas sonrisas de reproches, las jugosas miradas de desaprobación, y los besos venenosos de rigor… lo que me extraña es que no hayamos muerto ya de indigestión.
- Amira! Basta ya. Anda, ayúdame a poner la mesa.
- Claro mami, por cierto, ayer cuando saqué la bandeja de plata para el té, me di cuenta de que una de las puertas de la vitrina tiene el cristal biselado un poco suelto, ¿quién arregla estas cosas?
- No te preocupes, avisaré a Rogelio para que se encargue, aunque tendremos que esperar a pasado mañana, los sábados no trabaja.


Los tíos y Tomás llegarán puntuales como siempre y me apuesto lo que queda de mi orgullo a que traerán un par de bandejas de pastelillos de almendra y una botella de vino dulce… como si los viera… con eso darán por bien pagada su presencia en esta casa y el derecho a hacer y deshacer a su antojo.


- Mami… tú crees que tía Aurelia se irá algún día del todo?
- ¿Qué quieres decir Amira?
- Es que me da la sensación de que no se fue de aquí al casarse con tío Tono, yo creo que nunca se ha desentendido del gobierno de esta casa, si te fijas, sigue apoderándose contundentemente del espacio y del tiempo a la que cruza la puerta del zaguán, y lo hace con tanta autoridad y desparpajo que nadie ha sabido impedírselo nunca.
- ¿Hay moros en la costa, Amira?
- No, estamos solas, el moro mayor debe estar en el salón para variar…
- Mira hija, tu tía Aurelia es como un mal yogurt. Qué se puede esperar de ese cuerpo pequeño y enjuto, coronado por un moño escaso y pobre, de un castaño desgastado y tan perfectamente repeinado que sólo puede llevarlo recogido en una redecilla a la altura de la nuca. Y los ojos…., Ja! Qué decir de sus ojos…. No te fíes nunca de unos ojos pequeños como cortes de navaja, de ese intenso azul que todo lo congela. Con esas manos finas de dedos demasiado alargados y repletas de diminutas arrugas, y esas uñas cóncavas y mal formadas que acaban de darle ese aspecto de….
- Mamá! Por Dios! Te has puesto alas en la boca!
- Es que acabo de tomarme un whisquicito…¿seguimos sin moros? bueno pues ya que estamos deja que continúe que tu tía no tiene desperdicio… ese insoportable carácter de mosca revoloteando insistentemente en un día nublado apesta a podredumbre, y… ¿sabes? como apuntaría aquí tu agudo ingenio, menstrúa desprecio cada vez que se le ocurre abrir la boca
- Pero eso sí, desprecio cortés, claro está.
- Exacto, qué interesante hija… resulta que me siento mucho mejor…
- Te creo! Vaya retahíla de maravillas que acabas de soltar, bendita seas!
- Bueno… y qué te parece si llevamos al matadero a Antonio? Pero esta vez el martillazo en la sesera se lo das tú… venga! Anímate!
- Mamà… ¿cuánto whis-qui-ci-to te has tomado? De acuerdo, allí voy. Yo creo que tío Tono es un poco más moderado, ha adquirido el derecho de imponer su visión “desde fuera”, como siempre se encarga de matizar, y por tanto muchísimo más clara y definida que la del resto de los mortales. Ante cualquier situación que afecte a esta familia, él es el Juez imparcial que posee la verdad absoluta, y lo más absurdo de todo es que tiene el poder de idiotizarnos las neuronas porque a lo máximo que nos atrevemos es a asentir con la cabeza.
- Vaya, que modosita te me has vuelto Amira… pero vale, se acepta.
- Y Tomás…., bueno Tomás siempre se ha mantenido un poco al margen, probrecito mío, no es que se sienta cómodo en estas reuniones, pero tampoco sabe cómo evitarlas. Yo creo que se siente obligado por su impuesta gratitud hacia Aurelia y Tono. Así se lo han inculcado desde pequeño, ¿sabías que cada noche de su vida, al rezar sus oraciones, debía inexcusablemente dar las gracias a Nuestro Señor por la bondad de los tíos, que lo habían acogido en el seno familiar sin reparos y con todo su amor tras la muerte de sus padres? Es monstruoso, él era sólo un crío!
- Sí, es monstruoso, efectivamente. Amira… nos hemos olvidado del personaje más importante de todos ¿no te parece?
- ¿Te refieres a papá?
- Hija… he dicho im-por-tan-te…
- Entonces sólo puede tratarse de Victoria.
- Sí, Victoria era un mundo a parte en sí mismo, demasiado especial para pasar desapercibida en un universo de gente vulgar, pero yo creo que fue tremendamente lista. Supo protegerse tras el nombre de los Miraflores, demasiado respetado como para ser atacado públicamente, supo vivir bajo las pautas y las reglas del bien hacer de puertas hacia fuera. A misa todos los Domingos y fiestas de guardar, impecable en las reuniones de la vecindad, vestida con la elegancia justa de quien lo es desde dentro y no necesita manifestarlo por fuera. También ella había sabido imprimir en su rostro una sonrisa amablemente dulzona que prodigaba siempre, la había visto “actuar” muchas veces y a mi no podía engañarme, siempre vi en sus ojos esa alegría íntima de saberse a salvo de toda aquella mediocridad.



Sonó el timbre, las cinco en punto. Vi a Aurelia dar un respingo y levantarse de su asiento casi sin dar tiempo a que los demás tomaran consciencia de la realidad de aquel sonido de campana vieja.

- Ya voy yo querida, debe ser Don Arturo. Yo me encargo.
- Como quieras Aurelia, gracias.

Al poco estábamos instalados todos en la sala, Don Arturo se hallaba de pie, de espaldas a la chimenea de mármol blanco coronada por una decena de portarretratos que contenían la historia amarilla de la mayoría de las personas presentes en aquella sala, reflejada la espalda azul marino de impecable corte inglés, en el espejo veneciano que reposaba sobre la chimenea. Los demás nos habíamos acomodado en las diferentes butacas y butacones que ya habían protagonizado momentos de incómodo desacuerdo entre mi madre y Aurelia unas horas antes, por el mero sacrilegio que, al parecer, suponía o “debía forzosamente suponer” moverlos de su emplazamiento habitual. Pero al final, tía Aurelia, en una especie de borrachera milagrosa, había cedido, creo que por primera vez en su vida, a la iniciativa de mamá.

Don Arturo empezó a hablar tras un leve carraspeo.

-Bien, puesto que todos habéis tomado asiento, y en mi condición de Notario capacitado y Albacea particular de Doña Victoria, no reuniendo ninguno de los presentes causa alguna de indignidad sucesoria, procederé ahora a dar curso a la voluntad expresa de Doña Victoria Artús Guinovart, que acudió ante mí, por libre decisión y en sus plenas facultades mentales, en mi domicilio social de la calle Escudería de esta localidad, el pasado mes de Octubre, en el día 16 a las 10,30 horas…

Mi abuela era impresionante en más de un sentido, una verdadera superviviente hasta el último momento. La lectura del testamento se hizo de forma totalmente anómala siguiendo su expresa voluntad. Dejó claramente perfilado en el documento testamentario el modo y manera en el que debía procederse, así que nos entregaron un sobre cerrado a cada uno, donde se suponía que Victoria se despedía de manera privada y personal, ordenando así mismo legado de confianza y prohibiendo explícitamente su revelación, con el requisito indispensable de que el Notario, Don Arturo Deulofeu de la Miranda, estuviera presente en el momento de abrirlos y diera fe de que todos y cada uno de nosotros habíamos leído su contenido en intimidad pero en su presencia, tras la lectura todos deberíamos manifestar por escrito, en los documentos que Don Arturo nos había entregado juntamente con los sobres, que nos dábamos por enterados y que nos obligábamos a nada más pedir ni reclamar.


Por más tiempo que pase, nunca podré olvidar sus caras. Victoria había chafado en un plis plas todo el meollo de la fiesta. Mi abuela, una vez más, se había reído de todos ellos, privándoles del momento que todos anhelaban, el momento de poner en común quién había sido el más querido, quien se había llevado la mejor parte, allí ante todos, de manera consensuada y aceptada, como siempre se hacían las cosas entre los Miraflores. Pero no, casi pude imaginarme la carcajada de Victoria. Genial! abuela, estuviste genial.

Recuerdo que en el rostro de Don Arturo se dibujó casi inconscientemente una tímida sonrisa de complicidad que no pasó desapercibida a los ojos de tía Aurelia, e imagino que a su estómago tampoco, echaba fuego.

Pero aquel sábado tenía reservadas todavía algunas sorpresas. La broma de Victoria no acabó aquí, después de recoger todos los manifiestos debidamente firmados por cada uno de los presentes, Don Arturo debía asegurarse personalmente de que la reunión familiar se disolviera, acompañó y despidió a cada uno de los integrantes de los dos brazos de la familia, así pues tía Aurelia, tío Tono y Tomás abandonaron la casa sobre las 7 de la tarde, y pondría la mano en el fuego de que se marcharon profundamente afectados por no haber podido desempeñar su papel tal y como era de menester.

Yo no tenía muy claro el grado de legalidad que podría o no tener la manera de proceder poco ortodoxa de la lectura de aquel testamento, pero la presencia y autoridad de Don Arturo, y el peso del carácter de la abuela, bastó para que nadie se saliera del redil, al menos durante ese sábado.




(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

dimecres, 7 / octubre / 2009

EN LA INFINITA QUIETUD DE TU MILAGRO


Fotografía cedida por Roberto Aguirre Molina, "Respiración-grabado".
La ilustración de este poema forma parte de mi propuesta de interactuación con la imagen, un proyecto de colaboración para unir textos e imagen en un solo conjunto. Los datos del autor los encontraréis al final del poema.



El oído en llamas, pegado a la lluvia,
herida monosílaba que cuando abre los brazos,
aquieta la carne sobre el mundo
como un pájaro muerto.

La lágrima en orden de combate,
se despeña monocroma
por el cadáver anónimo de un pecho,
cierra de golpe las cortinas de la tarde,
y dispara a bocajarro
traducciones del miedo hacia los poros.

No puedo reflejar ese azul extraño
de la cicatriz que dejaron tus ojos
sobre el lomo del mar,
se me cayó el pincel en el infierno
y ahora el corazón bebe en solitario
el dolor de los peces, mi nombre desleído,
y ese horizonte flojo que rebota en mí
sin darme tiempo a creer
en la infinita quietud de tu milagro.


Marian Raméntol
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Roberto Aguirre Molina: 10 libros de poemas editados y un cuadernillo con dibujos. "Pisada", editado por la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, en el año 2006; y en diciembre de 2008 se editó: "El pan y la Piedra", que obtuvo el Premio José Pedroni, otorgado por la Provincia de Santa Fe. Edición a cargo de la U.N.L y la Provincia de Santa Fe.
Podéis ver su obra en los siguientes links:
poemas, imagen, textos: http://www.elixiraereo.blogger.com.br/index.html
bocetos borradores: http://alzadamano.blogspot.com/
pinturas: http://fotolog.terra.com/aberrantesujeto
poemas y creación literaria:
http://www.animalesenmasa.blogger.com.br/index.html
http://tusyovirtual.blogspot.com/
fotos: http://picasaweb.google.com/robamolina
fotos: http://www.flickr.com/photos/robertoaguirremolina/
fotox byn: http://bosyono.blogspot.com/

dilluns, 5 / octubre / 2009

TUS ZAPATOS SOLOS EMPIEZAN A LLOVER SOBRE EL MUNDO


Fotografía de Spencer Tunick


Las arterias de mil maremotos
ejercen de matones y catalogan la tormenta
abrazada al cuello, pasan cuentas con la tarde,
enumeran las llagas de moho sobre los labios,
el dolor que navega en bolsitas de suero
exiliadas sobre una plegaria cenicienta,
y la pólvora que naufraga en el cerebro.

Nadie puede elegir
esa luz de mirada bilingüe y planchada,
que pretende darnos lecciones de dicción
sobre el asombro de la sangre, sobre los ojos
sin orillas y el terror dialogado que deja siempre
el corazón humeante y los labios
a medio camino del perdón.

No sé si mueres un poco menos
cuando esperas ese abecedario enfermo
para la salvación en diferido,
esos besos en miniatura, orquestas de canela
que contrarrestan el vapor frío
en los márgenes de una boca cruda.

Tu cuerpo recién vaciado,
escupe oasis dentro de una aguja,
mientras tus zapatos solos
empiezan a llover sobre el mundo.

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Spencer Tunick, fotógrafo estadounidense nacido en Middletown (Condado de Orange (Nueva York) el 1 de enero de 1967. Obtuvo una titulación en Ciencias por el Emerson College en 1988.
Sus fotografías se caracterizan por grandes masas de personas desnudas dispuestas en artísticas formaciones a menudo situadas en localizaciones urbanas. Surgen de estas imágenes una serie de tensiones entre los conceptos de lo público y lo privado, lo tolerado y lo prohibido o lo individual y lo colectivo.
La fotografía de Tunick ha sido capturada de la revista El Mañana (2007)

dissabte, 3 / octubre / 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO- CAPÍTULO III

Una nueva entrega, queridos lectores, más detalles sobre el desván y un misterioso baúl, un arcón desconocido, intruso, extraño en medio de un mar de objetos íntimamente conocidos por Amira, un objeto que al parecer tiene intrigada a nuestra protagonista en modo sumo y que al mismo tiempo tiene el poder de incomodarla...¿queréis saber más? pues adelante.....





Para los rezagados:

Capítulo I
Capítulo II




QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO III

El atizador de hierro forjado que había substituido al abrecartas de Ernesto era todo mi armamento y por munición me bastaba la rabia hirviendo en el diafragma. De nuevo aquel sonido quejumbroso parecía alzar su particular grito de guerra y la luz que entraba por los porticones abiertos de las pequeñas ventanas se mantenía en la retaguardia, cosa que no favorecía en nada a mi bando.

La verdad es que en aquellos momentos bendije a mi abuelo y a su manía de guardarlo todo, aunque ya no sirviera para nada. Recuerdo que él siempre decía que era un puro acto de respeto por los objetos, que si en su día habían sido utilizados e incluso algunos de ellos admirados, no se merecían una destrucción sin pena ni gloria en el cubo de la basura. Yo creo que de haber podido, el abuelo hubiera guardado hasta las arrugas argumentando que cada una de ellas tenía su propia historia y seguro que lo hubiera hecho muy serio, porque él era serio sobretodo cuando interpretaba el papel de “cabeza de familia”, y correcto por llevar el apellido Miraflores, y también fuerte por los años de duro trabajo. Puede que un tanto rudo en sus expresiones de afecto, pero a mí me gustaba ese hombretón de cabello cano, que sabía mirarme como si yo fuera un regalo, creo que en el fondo siempre fue un sentimental. Yo le respetaba mucho porque aunque en público no se prodigase en abrazos, la quiso hasta el final, y la quiso de verdad. Alguna vez los había visto pasear por el jardín de atrás, cogidos de la mano, deteniendo el tiempo en sus bocas que ni siquiera sospechaban que unos ojillos negros estaban devorando cada uno de los gestos. Murió vomitando su nombre… Victoria….

Noté cómo la vena se marcaba un chotis en el lateral de mi cuello y cómo el calor le preparaba expresamente a mis mejillas, un simulacro de un día cualquiera en el infierno, un último esfuerzo…. sólo un poco más…. las manos estaban a punto de sufrir una lipotimia y me dolían sobremanera las rodillas, lo intenté de nuevo, sólo un poco más….. sólo un poco….

De pronto me encontré cómicamente sentada en el suelo, con las piernas abiertas, el atizador en una mano y uno de los tiradores del cofre en la otra.

Bueno y… ¿ahora que? El impulso inmediato fue abalanzarme literalmente sobre el cofre y sumergirme en lo que fuera que contuviese, pero algo difícilmente explicable me detuvo, era una sensación de miedo visceral que iba abotargando mi voluntad lentamente, seguía sin entender que Victoria no me hubiera hablado nunca de aquel baúl….

Siempre me entendí con mi abuela mejor que con ninguna otra persona en este mundo, sabía escucharme con tanta paciencia…. cómo se escucha a los viejos contar sus batallas, pero en este caso, invirtiendo los papeles, yo narraba y ella escuchaba. Me pasaba once meses al año anhelando la llegada del verano para poder subir a la buhardilla y encerrarme con ella durante horas, a inventar historias, entre vasos de leche fría y pasteles de coco. Escogíamos a un miembro cualquiera de la familia, y basándonos en su entorno real, lo deformábamos y reinventábamos hasta convertirlo en una historia fantástica que sobrepasara cualquier parecido con la realidad.

Pero estaba claro que algo quedó en el tintero, tan claro como que aquel arcón no me daría respuestas si no me atrevía a mirar en su interior, así que…

Un precioso vestido de novia, unos cuantos collares de poco valor, un juego de tocador y una caja.

Una caja rectangular de madera de roble barnizada, con láminas finísimas de cobre incrustadas asimétricamente en la superficie de la tapa, agradable al tacto y esta vez, sin cerraduras contra las que forcejear. En su interior un fajo no muy grueso de cartas atadas con una cinta de seda amarilla, perfectamente alineadas y ensobradas, como si se hubieran querido preservar del polvo y del tiempo, casi amorosamente. Desaté la cinta con cuidado, y seleccioné la primera carta basándome en la fecha del matasellos.

Fue entonces cuando reparé en ello, ¡la dirección!

Vamos cógelo…. Vamos… Hola?… Hola! Escucha Tomás…en el arcón… ¿qué? ¡Ah, qué tonta! El arcón de la buhardilla..., no he tenido tiempo de…. bueno, ya te contaré. Ahora necesito tu ayuda, escucha, ¿qué te dice la Calle Carlets número 13? Exacto, sí, el callejón de detrás. ¿Se te ocurre algún motivo por el que esa dirección tuviera algún vínculo directo conmigo? Es todo tan extraño…. Sí, a mi también me sonaba algo así… qué interesante… pero.. ¿los Deulofeu de la Miranda no abandonaron la casa familiar hace más de cincuenta años? ¿no se trasladaron a la calle principal del pueblo?, ¿cómo te explicas que tenga en mi poder un fajo de cartas y que todas sin excepción hayan sido remitidas a esa dirección? Incluso la última que es de hace apenas unos meses! Si, cartas… te lo contaré todo… con calma, que sí… lo prometo… ¿quieres hacerme caso? Esto es importante. La abuela tenía esas cartas en el arcón…Todo esto no tiene ningún sentido.
¿Qué?... bien, no le cuentes esto a nadie, hablamos luego… buenas noches.

Imagino que el miedo a lo desconocido es uno de los fantasmas más antiguos del ser humano, y cuando se apodera de la boca de nuestro estómago se crece en tal medida que bien podría convertirse en la pesadilla de uno de los terrores nocturnos que me asediaban de pequeña. Ahora tengo la misma impresión, como si mi estómago estuviera sentado en el extrarradio de la boca del averno, a punto de adentrarme en un mundo repleto de realidades diferentes que de algún modo están directamente relacionadas con lo oscuro, y eso me provoca vértigo en el alma.

Gracias por llamarme de nuevo. No, no estoy más tranquila y no, no me he atrevido. Escucha, he estado pensando y… mira, no te parece un poco extraño que Don Arturo haya estado siempre paseando por esta casa como un miembro más de la familía? Sí ya lo sé, no es solamente el albacea, sí, siempre se le ha aceptado como a un familiar…., pero es que es precisamente eso Tomás! eso justamente…. Sí, en eso llevas razón, nadie se hubiera atrevido a arrugar la nariz con nada de lo que pudiera hacer o deshacer la abuela, menuda era Victoria! Pero de todos modos, a mi me resulta muy raro que hayamos aceptado todos con tanta “naturalidad” que el notario de la familia nos acompañara siempre a todos los eventos familiares… que estuviera presente en las fechas importantes, bodas, partos, bautizos, cumpleaños, no sé, que pudiera presentarse a cualquier hora y sin avisar, en fin …, que se comportara como uno más de nosotros. No me lo había planteado nunca antes pero… la verdad es que es raro… ¿no te parece?

(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

dimecres, 30 / setembre / 2009

LA FORMA SOLITARIA DE UN NOMBRE EN EL ESPEJO


La fotografía pertenece a Nuke y forma parte de mi propuesta de interactuación con la imagen, un proyecto de colaboración para unir textos e imagen en un solo conjunto. Los datos de la autora de la imagen los encontraréis al final del poema.



La vida, de ojos abiertos, memoria prenatal,
de mares resumidos
que nos empalan con la navaja erecta,
hasta que los cuerpos se desatan
y se apagan como un fósforo,
esa, la de harina,
la que me habla de las miserias de la lluvia
cuando acaricia los tejados,
del susurro del pelo negrísimo de la noche,
y de todos los ladrillos que nos unen por la espalda,
esa, la llevo subida al lomo,
para edificar futuros malheridos,
labios interrogantes,
otoños mudos para atrincherarse
e infancias apuntando
hacia la forma solitaria de un nombre en el espejo.

No suena muy bien ni muy dulce,
suena más bien a niño viejo,
a orillas estrechas, a dolor perdido, a anhídrido
carbónico en bocas de musgo, a palabras
arriesgadas mucho mayores que yo,
atentas al presente que pasa inadvertido
y se me lleva como mujer, como eucalipto,
como frase incompleta y por ello invencible.

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Para la ilustración de este poema he tenido el honor de contar con la colaboración de Nuke, para quien crear es un modo de vida. Apasionada por la escritura y la fotografía desde muy pequeña. Tiene en marcha un futuro libro ilustrado por ella, ha publicado algún poema: "Que extraño todo sin ti", ha compuesto la letra de alguna canción con su buen amigo Israel Lorca: "Flores a destiempo", expuesto en el Teatro Lara la fotografía "LA ABUELA" y como próximas colaboraciones tiene en proyecto la portada y contaportada de un libro. Su obra la podéis consultar en:
http://retratosdeunavidadiscontinua.blogspot.com/
http://imagine-bynuke.blogspot.com
http://elrincondenuke.blogspot.com

divendres, 25 / setembre / 2009

EL SOL EXAGERA EN SU PAPEL DE EREMITA DE MI PROPIA POLUCIÓN


Imagen de una eyección de masa coronal, una onda de radiación y viento solar que se desprende del Sol en el periodo llamado Actividad Máxima Solar, que ocurre cada 11 años.La imagen ha sido extraída de: wordpress.elhistoriador.es/?tag=sol


El vapor es el fotógrafo perfecto
que inmortaliza la silueta de mi cadáver
en los espejos del cuarto de baño.

Como una parálisis rabiosa
sobre el acelerador,
me veo en habitaciones sin geografía
donde los ojos desdentados de las ventanas
escupen la ironía de las flores.

Los pétalos espesan una miel vestida de camuflaje,
dimiten las estrellas
y dejan jirones de oscuridad bajo las uñas,
y el agua, cansada, se empeña en imaginarlas
como antídoto a la mediocridad.

Una sombra de sal seduce mi huella.
El sol exagera
en su papel de eremita de mi propia polución,
para no ver abierta la piedad,
para no saber nada de la congregación de gritos
que se da cita en las palmas de mis manos,
para no escuchar
la profunda orfandad de los días, envejeciendo.

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Poema perteneciente a Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de Dios, poemario galardonado con el primer premio en el III certamen de Poesía internacional Villa de Ingenio 2008, del archipiélago canario, e incluido en el libro Duología Poética, editado por Ediciones Atenas, la portada es un diseño exclusivo de Cesc Fortuny i Fabré, quien colaboró con varias de sus obras en diferentes libros de la Editorial.

dilluns, 21 / setembre / 2009

Quién te dio permiso. Capítulo II.

Hola de nuevo, mis queridos lectores... ¿queréis seguir con nuestra historia? os invito a conocer un poquito más, tan sólo un poco.... Mmmmm....

Para los que habéis llegado tarde y queráis iniciar la lectura del primer capítulo clicad AQUI

Vamos pues....



QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO II.

Puede que los estados de ánimo sean endémicos, capaces de infectar las cosas, los muebles o los lugares, siempre he creído que los objetos también tienen alma y si la tienen, entonces ésta podría ser vulnerable y estar expuesta al exilio, como lo estamos todos.

Un luto permanente duerme en la memoria de la gran sala de estar situada en la primera planta, cruzando el descansillo a mano derecha, tras la gran puerta acristalada, y sinceramente, nunca he entendido el motivo por el que las cortinas de brocado granate ejercen de guardias de seguridad encargadas de no dejar pasar la luz bajo ningún concepto. Siempre se mantienen férreas en su papel de jueces a punto de condenar a cadena perpetua a cualquier elemento exterior.

No sé cómo se las arreglaba allí dentro la vida para seguir respirando envuelta en el viejo papel pintado de motivos florales, y rodeada de enormes cuadros, bodegones y pinturas campestres en su mayoría, que por fuerza tienen que indigestársele, con esos inmensos marcos de trabajada caoba oscura y perfiles abigarrados, pendiendo en hilera desde los altos techos de la sala hasta poco antes del friso verde oliva que abraza el perímetro inferior de las paredes hasta el suelo.

De haber podido entrar, a la mañana le hubiera dado un jamacuco, de eso no me cabe ninguna duda, pero la que lamentablemente estaba a dos pasos de la puerta, no era la mañana.

- María, ¿no vas a hacer hoy el te? Sabes que siempre lo tomo a las cinco y media, querida, o al menos a estas alturas deberías saberlo. No creo necesario recordarte que tu deber es, al menos, intentar ser una buena esposa.

Inconfundible. Esa es la boca de mi padre. Roberto Miraflores, Don Roberto como le llaman en el pueblo. Seguramente está sentado en su sillón favorito, todo él de palisandro y tapizado en pana bordó, un tanto desgastado por el uso, pero todavía altivo y digno con su respaldo capitoné de contornos redondeados. Recuerdo perfectamente cómo solía colarme en la sala para imitarle cuando era pequeña, sentarme en aquel sillón de patas acanaladas me hacía más alta, más fuerte, casi invencible, con un cojín bajo la falda para simular su volumen…en aquellos momentos, hasta mi alma descansaba en la talla central de flores, y apuntalaba el aliento en los apoyabrazos sinuosos, yo creo que crecía diez centímetros más para alcanzarle. Pero de eso hacía milenios, tantos que haría falta buscar en el dobladillo de mi sesera, en aquel lugar donde se guardan los recuerdos informes, y allí puede que encontrara alguna bolsita amarillenta de monodosis solubles de su cariño, pero es tan sólo una improbable posibilidad.

No tengo ni la más mínima idea de si le ha dolido decirlo….al menos decirlo de ese modo, aunque imagino que no, porque esa es su manera venenosa de dirigirse siempre a mamá y lo que me ha enseñado a odiarle.


- Claro querido, por supuesto. Disculpa mi torpeza, voy enseguida, ¿necesitas algo más?.

- Hoy quiero tomarlo en el juego de porcelana que mi madre guardaba en la vitrina de caoba, aunque no sea domingo.

- Por supuesto, ahora mismo lo preparo, ¿quieres que saque también la bandeja de plata?


No me explico qué diantre vio mi madre en él, ella precisamente, que es como un lunar en el escote del sol, una chispa de luz con suficiente “savoir faire” como para tomarse un aperitivo con los ángeles … en fin, imagino que el infierno también tiene sus héroes.


- Hola mamá, estaba a punto de entrar a preguntarte si vienen esta noche.

- Debo preparar el te de tu padre y ya voy con retraso, ¿te apetece una taza? acompáñame a la cocina ¿quieres? De paso podrías hacerme un favor, coge el estuche de piel marrón de la mesita donde dejo siempre la costura, y comprueba que estén todos los utensilios para que tu padre pueda fumarse su pipa, recuerda que el estuche tiene doble fondo, repasa todos los compartimentos por favor, que no falte nada en ninguno de ellos, ¿de acuerdo?

- Mira mamá, yo cojo el estuche y te lo llevo a la cocina, ¿vale? Mejor lo repasas tú que te lo sabes de memoria, yo no tengo ni idea de los aparatejos que se necesitan para fumar en pipa.

- Me parece bien hija, es sólo echarle un vistazo que no quiero oírle si faltara algo… ya sabes lo escrupuloso y metódico que es… para todo.

- Seguro que te prepararía un precioso paquete de reproches con lazo rojo de satén!,A veces todo él parece una especie de parche colocado en el lado equivocado, inútil. Si Dios fuera pirata, patentaría su ADN sin perder un minuto. ¿Sabes? Creo que ha conseguido infectarte, es como si fuerais adictos a una especie de compostura rancia sin la que os sintierais sin coordenadas suficientes para cruzar a nado vuestras vidas.

- Amira! no te consiento…., no sé para qué me esfuerzo, mira, no te me pongas a filosofar ahora Amira, que no hay tiempo, anda, ve a por el estuche que te espero en la cocina.

A veces, cuando la imagino dejando lentamente la costura sobre la mesita de centro con el tablero giratorio de cristal que tanto le gusta a mi padre para dirigirse a ese otro territorio en el que la familia Miraflores Casademunt cena a diario por miedo a que se ensucie el solemne comedor, querría lanzarme a su yugular, zarandearla hasta que fuera capaz de reaccionar, hacerle daño si fuera preciso para que pudiera abrir los ojos, cualquier cosa antes que verla rendida, con esa mirada pidiendo siempre limosna en las esquinas de un corazón que parece no haberle pertenecido nunca, tan sumisa y ausente que seguro que su sangre debe latir en blanco y negro, me duelen tanto y tanto esos huesos tristes.

Victoria me contó una vez que había habido un tiempo en el que mamá era todo risas. Un tiempo de correteos alegres vestidos de blanco, de juegos de mesa a media tarde, de reuniones familiares con jarras de limonada fresca y lavanda recién cortada, un tiempo de ilusiones jóvenes que se expandían por la casa provocando una sonrisa sincera, sobre todo por parte del abuelo Ernesto. Yo ni siquiera puedo soñarla así…


- Toma, aquí tienes el estuchito de marras, total ni siquiera ha levantado los ojos del diario, hasta su papada dormitaba con los titulares…. No sé para qué tantas molestias. En realidad me da pena, ¿sabes mamá? yo creo que ya no es más que un pobre diablo desde hace una eternidad, parece que no tenga otras pretensiones que las de no dar de qué hablar y respetar las normas “de la gente de bien”, de tan simple resulta atrozmente insulso.

- Hija! Un poco más de respeto por favor! …

- Vamos mami… que estoy viendo esa sonrisa que pasea como puma por el perímetro de tu boca… no empieces tu también con eso de las formas correctas.

- ¿Pero quién te ha enseñado a hablar?

- Mas bien pregúntame quien me ha enseñado a pensar.

- Podría oírnos alguien…por favor! Vale… está bien, no pienses que no te entiendo. Mira cielo, en esta casa parece que siempre se ha jugado a hacerle la competencia a tus bisabuelos. Eran extremadamente rigurosos, el respeto al nombre familiar era sacrosanto, como lo eran la decencia y el buen comportamiento social. Y eso fue lo que heredaron todos los demás, rectitud y rigor, nadie estaba a salvo. Algunos supimos relajarnos cuando el Señor se los llevó, pero otros honran su memoria casi con avaricia. Como dirías tú, se quedaron “oliendo a carcamal” para los restos. Pero no sirve de nada quejarse Amira, esto es lo que nos ha tocado vivir.

- Mamà… mamà. A veces me da la sensación de que llevas toda la pena del mundo sobre tus espaldas… deberías sonreír más a menudo, estás muy guapa cuando lo haces.

- Hija mía, mi niña… recuerda siempre que cuando no tenemos motivos para reír, la dignidad puede echarnos una mano. Si vivimos con dignidad, nadie sabrá de nuestras penas.

- ¿Es eso lo que haces tú? ¿Te llenas los pulmones de aire digno? ¿te hace eso sentirte más ligera? Pareces tan cansada, mamá… no estoy muy segura de que tu dignidad te sirva de antídoto para cualesquiera que sean los fantasmas que se echan la siesta en tus ojos.

- Ya estamos otra vez…anda, baja de las nubes y que conste que si te permito ser tan descarada es porque no quiero que sufras las vejaciones morales de esta maldita humanidad, dulzona, correcta y pulcramente condenada a sus propias miserias. No, tú no. Tápate siempre la nariz Amira, que tanta pulcritud apesta. Ese hedor se introduce por todos los poros de la piel y acaba siendo parte intrínseca de cada uno de nosotros. Prométeme que te taparás la nariz y que en ningún momento aceptarás ser una condenada más, prométemelo!

- ¿Quién hablaba raro? Te lo prometo mamá, me taparé la nariz y alistaré a mi alma en las filas de la resistencia, no te preocupes, no podrán poner a dieta a mi “mala educación”.

- Siempre consigues que a pesar de todo, me ría con ganas, eres una diablilla.

- La tetera ya ha empezado a protestar. Espera, deja que te ayude, ¿dónde tienes el paño cuadrado que bordaste? El del bodegón de flores en el centro, aquel que lleva un fleco de hilo dorado alrededor.

- En la alacena, hija.

- Mami… ¿quieres girarte un momento, por favor? Esto está forrado de aparadores, armarios, alacenas y hornacinas, y para más guasa son hasta del mismo color y como no podía ser de otra manera, todas están ancladas a la pared a la misma altura, exactamente tres palmos por encima del mármol que, por si no te habías dado cuenta antes, da la vuelta completa a la cocina y menos mal que a alguien se le ocurrió dejar espacio para la puerta… dime, ¿te importaría ser un “po-qui-tín” más explícita?

- Voy a tener que darle la razón a tu tía, hija…. Si no fuera porque me caes bien…. Está en la segunda estantería de la alacena situada inmediatamente a la derecha del fregadero, ¿te parece mejor así?

- Mucho mejor, gracias. ¿cojo esta bandeja?

- No, tu padre quiere la de plata, ¿vas a por ella? está en la vitrina de la esquina del fondo del salón, la que está al lado del reloj de cuco, en el estante superior encontrarás el juego de porcelana, la azucarera y la bandeja , las cucharillas deben ser las que llevan grabado el escudo familiar y no otras, ¿lo recordarás?, están en el primer cajón inferior pero ten mucho cuidado al abrirlo, utiliza el bocallave con suavidad o se encallará, ¿he sido lo suficientemente explícita?.

- Sí, señora, por cierto… ¿me descalzo? No quisiera que mis zapatos tuvieran un “affaire” con alguna de las tropecientas alfombras …

- Esa sorna…son cuatro querida, cuatro alfombras… anda, ve de una vez.

Quizá sean cuatro, lo admito, son cuatro, pero tapizan el suelo por completo. Es tan denso el aire en esa sala… la única realidad de las moléculas de oxígeno atrapadas allí dentro debe ser que la luz es tan sólo un dato amarillo incapaz de reinventarse. Para colmo esa enorme y pesada lámpara de araña dirigiendo la orquesta desde su rosetón central… no me extraña que las almas se adelgacen entre esas paredes.

- Que guapa sigue siendo, nuestras vidas podrían haber sido tan diferentes… Jamás sabrá lo mucho que amo su recuerdo, cuando llegó a esta casa. Alta y delgaducha con su vestido blanco de algodón, su falda de vuelo ancho cubriendo las rodillas… perfectas. Zapato plano de punta redonda que cubría los dedos pero no el empeine… ese empeine delicado. Lo llenaba todo con sus sonoras carcajadas, con su desenfadado ir y venir, casi siempre correteando por la casa, como una niña. Casi siempre de blanco… y riendo.

- Sí… como una niña, eso era lo que era entonces. Inocente, sana y transparente. Pero las cosas se hicieron de la mejor manera posible, Roberto, de la única manera posible. Y ahora todo está donde tiene que estar.

- Dios… ha pasado tanto tiempo….

- A fin de cuentas le has dado una buena casa, un apellido respetado, y no pasáis estrecheces, deja ya de atormentarte, Roberto, llevas demasiado tiempo viviendo en el pasado.

- Quizá tengas razón Antonio, la verdad no me deja olvidar ni perdonar…. ese es su castigo, y Dios sabe que también el mío. Intento mantener en silencio mi único reproche, lo intento Antonio, purgándolo desde mí mismo. No sé hacerlo de otra manera, no puedo hacerlo de otra manera…. Y lo lamento….

- Tú no tienes nada que lamentar Roberto, bastante has hecho ya.

- No lo entiendes, Antonio, me duele escupir veneno…. pero es ya lo único que me queda, el veneno que ella me dio….

- Perdón, no sabía que tenías compañía, papá.. tío Tono, ¿todo bien?

- ¿cuánto hace que estás ahí, Amira?

- Tan sólo venía a por el juego de te, ya me marcho, avisaré a mamá de que seremos uno más… nos acompañarás, ¿verdad tío Tono?

- Sí, me acompañará, cierra la puerta cuando salgas, hija.


(continuará...)

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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

Fuentes de las imágenes:
Lámpara araña 3: Bar Marsella-Raval:
silviacasanovaslorenzo.blogspot.com
Interior casa victoriana:
Fine Art For Kids:fafk.blogspot.com/2009_01_01_archive.html
Taza de te: www.mundorecetas.com


dijous, 17 / setembre / 2009

ESE HORIZONTE CRUDO DEL QUE OS HABLABA AL PRINCPIO



Fuente de la fotografía titulada dramática soledad: http://www.galeriade.com/jmramon/data/media/8/dramtica_soledad.jpg


La ambigüedad, ya lo sabéis, es el pulso corporal del poema,
la imprecisión es el infierno conocido.
Luis Rosales


El horizonte desollado recorre el gesto de la sala
desprovista de paisaje, como una nueva forma de terror
que nos bautiza a solas con el mundo,
a solas con la aspereza del día
y con el cristal disciplinado de los ojos.

Y esa soledad disecada nos mide, gatea su mirada
por los nombres, por el luto severo de los años,
y los malos muertos juegan con el aire,
y los muertos buenos con la tierra, y los demás
ya no lo hacemos nunca, o a lo sumo,
le escribimos un poema en las pestañas
al invierno que todavía viene a vernos.

Con la respiración apretada, las consonantes saben
dónde va de visita el corazón, en qué provincia
de la intimidad sus manos se citan
con ese dolor de ayer, continuo y total,
donde la vida nos ahueca, nos aísla y nos miente,
hasta convertirnos en palabreros, milagros vivos del olvido,
perversos habituales de las poeterías,
adictos a la verticalidad de los ángeles,
a ese horizonte crudo
del que os hablaba al principio.
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dimarts, 15 / setembre / 2009

Quién te dio permiso. Capítulo I.

Voy a contaros una larga historia... acomodaos.... esta es una de las tantas visiones de la mima, la que narra el desencuentro generacional entre tres décadas de descendientes femeninas de una saga familiar. Dentro de una atmósfera costumbrista, el desarrollo de tres historias marcadas por imposibles amores prohibidos y los desamores vividos por las tres protagonistas, se va desarrollando paulatinamente a través de una serie de cartas recibidas como legado testamentario por la más joven de las mujeres de esta historia, que va descubriendo poco a poco todo el peso de su pasado. El final, abierto, permite seleccionar una realidad “a la carta”, situando historia y personajes dónde el lector prefiera....

os apetece??

Empecemos pues.....

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO I


Siempre he defendido la idea de que romper el silencio, cuando éste es habitable, suele ser relativamente fácil; sin embargo ahora no tengo más remedio que reconocer que no siempre se consigue ensanchar la garganta lo suficiente como para que la luz no te apuñale. Todo se vuelve absurdo, hasta mis propios pasos han perdido su partida de nacimiento. Voy dejando migas de mi nombre por el camino aunque sé que lo malgasto en cada metro que avanzo y ni siquiera me importa. Si de verdad hay que seguir viviendo tendré que buscar la forma de inyectarme una realidad que me haga alucinar lo suficiente para seguir recordando quien soy o quien era. O quizá no, puede que no haga falta recordar nada, quizá lo mejor sea olvidar toda la sabiduría que sentada a las cinco de la tarde en una silla de cáñamo, compartía conmigo los juegos de infancia; ahora parecen tan lejanos que también han encanecido en la memoria. Sí, olvidarlo todo para poder empezar a reclutar los ladrillos necesarios para subirnos al sol en otra vida. Es extraño, hace frío…

Recuerdo que entreabrí ligeramente los párpados y una luz grisácea asaltó sin piedad la delgada medialuna de mis pupilas. Intenté centrarme en mi propia consciencia, y distinguí una serie de manchas azulonas, trazos informes y un fuerte olor que acrecentaron mi sensación de aturdimiento. Mis brazos yacían inertes sobre una superficie rugosa con sabor a carcoma, en forma de U coronando mi cráneo ladeado y en reposo. Giré sutilmente la cabeza, espigándola un poco para obtener otro ángulo de visión pero sin despegarla todavía del perímetro de madera, y me encontré con un proyectil amenazador apuntándome directamente a la nariz, como si quisiera deshacerse de la ligera presión de mis dedos para practicar esgrima con el aleteo impaciente de las fosas nasales.

Mi vieja pluma, con la que tantos buenos momentos había compartido, que yo recordara, casi desde que la falda corta a cuadros y los calcetines de lana azul marino, (que se resistían siempre a abrazar otra cosa que no fueran los tobillos), se convirtieron en mis fieles compañeros, desde entonces, desde casi siempre, nunca me había separado de ella.

Me costó un mundo incorporarme, los hombros parecían haber intercambiado las articulaciones por bisagras oxidadas. Ese tufo tan característico seguía haciéndome compañía, olía a delantales negros, a balas de heno deshechas a quienes no les importaba la prisa de un reloj. Sí, ahora que los años habían asimilado el concepto “perspectiva”, se sentían generosos y me brindaban la oportunidad de etiquetar las sensaciones; la buhardilla olía a cuentos, a historietas de abuelos.

Me miré las manos. Lunares amoratados mordían el lateral de mis dedos como signo inequívoco de que la musculatura de mi pobre pluma había olvidado los pasos de baile necesarios y se deslizaba un tanto coja sobre el papel.

Puede que no sea elegante, pero tengo que reconocer que me gusta ese trazo grueso y desgarbado, me parece de una sensualidad que se aloja sin permiso en la zona salvaje del estómago de celuloide y una vez allí, conspira directamente contra la nuez del lector, detonando explosiones de un color indefinido pero que saben claramente a humedad. He visto como sucede, como empiezan a hervir y pretenden disimularlo a toda costa. Sí, me encanta provocar desde los márgenes en blanco, paginar el cosquilleo que sube venenoso hasta la boca, y esperar a que los ojos segreguen más saliva de la cuenta.

Centré mi vista en el trozo de papel cuadriculado que tenía delante. Una nota ejerciendo de verdugo que abofeteaba la sien sin piedad. Una despedida de quien me había descubierto un mundo lleno de imposibles, mi pequeño mundo de bolsillo, apto sólo para los lobos que saben volar sobre un bosque con ruedas.

Un par de gotas se fugaron del lagrimal expresamente, para aumentar mi sensación de naufragio. Entre nosotras había nacido un vínculo muy especial desde hacía mucho…. probablemente mucho más de lo que podía recordar y ahora, como en un tributo póstumo, me tocaba a mi pintarle el último retrato, reinventar las pecas de sus manos, alinear con sumo cuidado las marcadas arrugas de la frente, cada beso hecho rehén en la retina. Mi intención era peinar cada desierto cauterizado en la explanada inválida del corazón para poder abrir los armarios donde juntas lapidábamos las palabras acusadas de sedición, y construir un nuevo escenario desde donde adiestrar a los gusanos como caza recompensas del volumen de la muerte. Creo que ese era el mejor regalo que yo podía hacerle.

El caserón se estaba quedando frío y las perspectivas no eran muy halagüeñas, a menos que yo decidiera quedarme.... Tendría que hablar primero con la familia y decidir en “consensuada comunión” cual sería el mejor modo de proceder con los escasos bienes de los abuelos. No es que seamos muchos a repartir, pero supongo que todos querrán sacar la mejor tajada, y como siempre, entre sonrisas amables y posturas correctas tendrán lugar varias noches de prostitución facial, vestiditas de entrañables reuniones familiares para la ocasión.
Sólo de pensarlo me sale urticaria en la sesera, me sé de memoria la escena, casi puedo masticar los gestos. Todos dignos de recibir un oscar al mejor actor por la interpretación de dolor, entre pastelillos de almendra y copitas de vino dulce.

Se oyó una voz femenina un tanto estridente abriéndose camino desde el descansillo de la primera planta.

- Amira, baja ya que los tíos se marchan –
-Ya voy! –

Mis ojos se prepararon para la guerra, llevaba ametralladoras en la mirada mientras apretaba fuerte los dientes, -No me apetece dar más besos correctos ni escuchar más comentarios con sabor a frambuesa, la ración de ayer noche fue suficiente para provocarme un agudo ataque de diabetes-

Me levanté y me dirigí lentamente a la escalera de caracol que intentaba reconciliar mi pequeño universo con el resto de un mundo de conductas estudiadas que en cierto modo y muy a mi pesar, también me pertenecía. Posé mi mano en la barandilla y encaré las escaleras.

Algo en aquel preciso instante hizo saltar la alarma en mi inconsciente. Sentí, visualicé algo extraño, indefinido todavía, como una nebulosa en el cerebro, que me hizo detener en seco.

Volví atrás, repetí los movimientos, nada.

Lo probé de nuevo, más lentamente, y reparé en el espejo, el espejo oval de marco barroco y pátina dorada envejecida que ahora tenía en frente y que al tomar el descenso de la escalera se acariciaba con la vista en su desplazamiento lateral al dejarlo a un lado. Volví a mirar, inspeccioné con cuidado las imágenes reflejadas en busca de no sabía bien bien qué, intentando captar sensaciones más que entender lo que mi cerebro estaba computando. Cerré los ojos, los abrí de nuevo.

Entonces lo vi.



Un arcón. Ahora estaba claramente definido en la imagen del espejo, y estaba absolutamente segura de no haberlo visto nunca antes.

Me di la vuelta, esta vez con prisas, y me dirigí al extremo de la buhardilla donde el intruso reflejo se materializaba en todo su volumen y consistencia. Intenté abrirlo, pero los goznes estaban completamente oxidados.

Recuperé del escritorio el abrecartas del abuelo Ernesto, recuerdo que la primera vez que lo vi pensé que debía haber servido de palillo de dientes a los dinosaurios; hice palanca con él, con ansia, con furia, casi con ganas de reventarlo, ya no tenía claro si por el mero hecho de destrozar la presencia ultrajante de un elemento extraño en aquel espacio tan privado y familiar, o por la impaciencia de saber qué secretos contenía en su interior.

- Amira, ¿no bajas? Te estamos esperando! –

Bajé la escalera al trote, mejor acabar cuanto antes con las odiosas despedidas y regresar luego al desván, cuando las interrupciones hubieran cesado.

Cuando llegué a la puerta principal, Tía Aurelia y Tomás, estaban ya con un pie en el zaguán y el otro en la calle, enfundados en idénticos y casi míticos tubos de pana, crema para tía Aurelia y azul marino para Tomás.

- Hasta luego tía, cuida de ella Tomás. Vaya, veo que tío Tono ya está en el coche, dadle un beso de mi parte, de acuerdo?-.

- No tan deprisa muchachita. Si no fuera por el respeto que le debemos a mi hermano y a tu madre… te mereces un par de collejas, si fueras hija mía otro gallo cantaría, ¿te das cuenta que nos has tenido aquí más de diez minutos?, ¿te parece correcto?, Siempre te has comportado como una niña mal criada, no sé de donde has sacado esos humos. Ya sabes que en esta familia siempre hemos sido muy escrupulosos con estas cosas, hay que saber estar, es necesario. Además a tu tío no le gusta que le hagan esperar, no está bien, sinceramente María, eso no ha sido muy amable por tu parte.

- Pero tía no se lo tome usted así, por favor. Estaba en el baño, y le aseguro a usted que no he podido acelerar más mi proceso intestinal, por más control que tengamos sobre nosotros mismos, el esfínter tiene vida propia, usted ya me entiende…ah, y por cierto, nadie me llama María, procure usted recordarlo, si no es mucho pedir, claro está.

- Esto es el colmo de la mala educación! No me mires con tanta sorna, jovencita, ni busques la complicidad de tu primo que no te va a servir de nada. Tomás, espérame en el coche, ahora!. María, esto es inadmisible, si no pones remedio tú que eres su madre, tendré que hablar yo misma con mi hermano, quedas advertida.

No pude hacer otra cosa que agarrarme a la cintura de mi madre para minimizar el lumbago del que eran víctimas mis costillas ante el ataque de risa que invadió por completo mis pulmones, mi madre me acompañaba, a su manera, y podía notar el tímido tintineo de su abdomen bailando conmigo, acompasado.

De nuevo en la buhardilla, por fin ante el arcón, con el abrecartas en la mano haciendo palanca con todas mis fuerzas, un ruido irregular pareció indicar que las bisagras vencían. Falsa alarma. Sentía un agudo cosquilleo practicando escalada por mi estómago y ahogándome cuando me clavaba los hierros de su bota en la garganta.

Nunca antes había habido secretos, nunca había existido nada no familiar en aquella buhardilla que conocía tan íntimamente, nunca.



(continuará...)

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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

La imagen del baúl pertenece a:
http://historiasdevaro.blogspot.com/2008/04/blog-post.html

dilluns, 14 / setembre / 2009

EL TERROR DE UN VASO DE LECHE IMPOSIBLE




Casas interrumpidas, aire que amordaza
los suburbios barridos a diario,
para subir limpiamente y en fila,
con el cordón umbilical de la esperanza
aún entre las manos,
por esa piedad de alquiler
cuyos lentos escalones llevan al horizonte.

Muros intensivos, guardianes de caras muy feas
y cansancios inaplazables que dejan dramáticos pegotes
en el pecho, la decencia aquí sufre locura transitoria
y pasa la noche en la comisaría
de esa ciudad un poco incorporada sobre la muerte,
donde se le otorga amnistía al hambre,
y por una entrepierna decrépita y dos panes
bendiciendo su blandura
se desentierran los huesos del músculo
que aún se cree vivo en voz muy baja.

Sus vísceras no son distintas a las que caminan
por la habitación de al lado, no huelen a mártir
y saben rezar con el peso del cielo en los ojos,
pero todos sabemos que para algunos,
los nombres miserables se expatrían, la vida
se compra siempre de segunda mano,
invariablemente hay una tumba desnudándose,
un espejo en llamas,
el terror en un vaso de leche imposible
y un bautismo metálico
que les deja de nuevo
a quilómetros luz de la mañana.

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dimecres, 9 / setembre / 2009

DOBLE RACIÓN DE SOLEDAD SOBRE ADOQUINES


Fotografía propiedad de Fernell Franco, Serie prostitutas-4-1970.



No siempre la muerte llega a tiempo.

Un cuerpo de ojos muy crujientes
puede llenar el mundo,
sí, con el aire alfileteado por el corazón de esta ciudad,
repleta de anonimatos recién esculpidos,
subrayando la verdad de los naufragios,
de paseo por los hombros de sus grandes avenidas,
carnosas y carnívoras,
con rimel nocturno en los escaparates
y doble ración de soledad sobre adoquines,
pero llena,
henchida de manos rápidas,
de pies determinantes y determinados
capaces de poner a la noche de su parte,
hacernos andar a gatas y llevarnos de rebote
por la tierna y saludable verticalidad de sus miserias.

Allí donde no hay luz
la lengua empezada
tiembla entre los dientes,
con obediencia religiosa la sangre perjura,
blasfeman las raíces, los límites del beso
se acuestan sobre la hipotética virtud del mundo,
que nos desmiente,
y se calla la perra, boca abajo, con su infinita
inmediatez saliéndose del vientre.

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Nota: Fernell Franco (1942-2006), excepcional fotógrafo cuya obra podéis visitar en Centro Virtual Isaacs.

dilluns, 7 / setembre / 2009

CON UNA TIRITA GOZOSA SOBRE EL COLOR DE LA VIDA GASTADA




Tengo fe en la sangre,
ese animal antiguo en el corazón,
esa ciudad maternal
que escupe violencia femenina
con todo el sur callado en la voz,
y mata blanda, mata lenta
la escritura sin pausa de las farolas,
como mil versos de labios anudados a los ojos,
tensos de tierra y luz sumisa.

Viene desde la vena aumentada,
desde el aire vegetal, desde el nudo, desde el fondo
de los años, desde la médula del pájaro
desmayado sobre la nube, desde las horas de piedra
bajo las alas mojadas, desde el instante
en que la nieve comete adulterio con el sueño,
y se infecta la piel de la palabra guardada en el armario,
con una tirita gozosa sobre el color de la vida gastada.

Y llega despacio,
al puerto derecho del pulmón, bracea
salvaje los auxilios, los nombres licuados, y esas
flores de plástico que se empeñan en ser bellas
al pie de los cementerios.

Y es la misma sangre que se abraza
a los chirridos heridos de muerte, a las ausencias
decorosas de los raíles
por donde circulan las arrugas, los cuentos,
alguna que otra princesa pecaminosa,
y el acento atropellado
de tantos y tantos versos arrogantes.

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divendres, 4 / setembre / 2009

DESDE EL LÍMITE DEL RECUERDO HASTA LA RELIGIÓN DE SUS BRAZOS



A mi madre,
que ya siempre será de agua.

Los besos póstumos nacieron para doler,
y a mi me grita el vientre cuando te dejo mojada
y vuelvo a la vida dentro de tus ojos acabados,
flotantes como tu cuerpo para siempre.

Esos ojos de gesto tan pequeño, sonríen
desvestidos bajo la bisagra de los párpados.

Con la hipoteca de agua
que nunca acaban de pagarle al mar,
llevan el mundo en el aire,
callados como lluvia en la arena de julio,
como incendios bellísimos, catedrales feroces,
inviernos confundidos en los siglos de unas manos,
y la sangre despierta subida al caballito de lo vivo
o lo muerto.

Yo la veo y la mirada se anticipa
desde el límite del recuerdo hasta la religión de sus brazos,
donde las calles olvidan los bordillos, el tiempo
nortea más allá de las conjugaciones del horizonte
y las nubes desnudas
ofrecen velocísimas sus labios sin cielo,
apretados.

Me quedo suspendida, grave,
una isla dormida sobre el margen izquierdo del milagro,
sin partos de frambuesa y sin verdades.

Con las cicatrices creciéndose hacia atrás,
clavando alfileres en el origen del misterio,
espero de nuevo esa carne triste, súbita,
amada sobre el frío de una soledad perfecta,
blanca y eternamente suave
durante el norte de todas las horas que me queden.

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Poema radiado por Inma Arrabal en la sección Poesía Lunática del programa emitido por Radio Unión Catalunya, Hijos de la Luna, dirigido por José luís Mateo. (16 de septiembre de 2009) http://www.radiounioncatalunya.com

dimecres, 2 / setembre / 2009

DEMASIADAS PALABRAS EN LOS OJOS




Veo el muñón en las alas, la luz suicida
que trepana la inocencia y nos convence
de que es mejor subir a dentelladas por la sangre
que bajar los escalones del silencio.

La voz en miniatura pasa rápida
por los oídos, con el cuerpo a la carrera y las manos
poco hechas, un aire naive resbalando por la nariz
de un cuadro demasiado grande,
la saliva en la boca, quemada.

Nada cuadra en estas trenzas,
muñecas de verdad con pecas de mentira
que juegan al escondite en las empalizadas
y violan la niñez que nos vive.

Quizá tengo demasiadas palabras en los ojos,
sílabas pequeñas que no alcanzan la pared
de mi garganta, y viven agachadas, con la falda
huérfana y las piernas cortas, esperando el turno
para inventar un nuevo puente colgante
desde donde practicar el salto al vacío,
sin perderse y sin tener que perdonarse.
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dilluns, 31 / agost / 2009

CRÓNICA COMPLETA. VIII edición de Festival Internacional de poesía del Moncayo, Agosto 2009.

Cuando se viven tantas emociones concentradas es difícil empezar por un punto en concreto, se agolpan en la mente cientos de situaciones, risas, nervios y momentos deliciosos, así que elaborar esta crónica no será tarea fácil.

Nuestro recorrido empieza en Litago, el día 27, (nos perdimos las actividades del día 21 en Tarazona pero seguro que en la Web de Olifante-Ediciones de poesía saldrán en breve todos los detalles), donde nos espera Trinidad Ruiz Marcellan, con su característica amabilidad, para darnos la bienvenida, asegurarse de que estemos bien alojados y empezar el recorrido por el pueblo con el Bookcrossing.

El Bookcrossing, para aquellos que no estéis familiarizados con el proyecto, es la práctica de dejar libros en lugares públicos para que los recojan otros lectores, que después harán lo mismo. La idea es liberar libros en la calle para que sean encontrados por otras personas e ir conformando así una biblioteca ambulante sin límites. Cada “libro libre” lleva un código en la solapa, la persona que lo recoge, tras su lectura, lo deposita en otro lugar o se lo entrega a otro lector y mediante ese código, puede seguir la “ruta” del libro en la red anotando a su vez dónde lo ha vuelto a liberar la última persona que lo ha tenido entre sus manos.

Así que con la corneta y potentísima voz de la pregonera Teresa Gallego, quien iba anunciando las actividades previstas para ese día, y el Gaitero componente del grupo A Borina Moncaína quien amenizó de manera extraordinaria todo el recorrido, fuimos liberando libros en fuentes, ventanas, árboles, coches y vecinos que se acercaban.






En la fotografía miembros de A Borina Moncaína acompañando el recorrido por las calles de Litago.





Llegamos a la Plaza de Litago donde, tras las palabras de apertura del Sr. Alcalde Pedro Herrero y la intervención de Pedro Feliciano Tabuenca, Diputado Delegado del Monasterio de Veruela, así como unas palabras de la organizadora del festival y directora de Olifante-Ediciones de Poesía, Trinidad Ruiz Marcellán, subió al escenario el poeta Ángel Guinda, quién nos deleitó (incluyendo el canto, sí sí, Angel se nos puso a cantar) con una excelente presentación de Miguel Hernández, poeta a quien como sabéis iba dedicado este VIII Festival. (En la fotografía las autoridades y Trinidad Ruiz en el discurso de apertura).


Tras la intervención de Angel Guinda (fotografía de la izquierda) , apareció el humor y la música del grupo Acebo del Moncayo y A Borina Moncaína, toda una fiesta para las risas que nadie quiso perderse.






(En las fotografías siguientes actuación de A Borina Moncaína y Acebo del Moncayo, con la participación de Angel Guinda).




















Tras ellos, una estupenda actuación de danza oriental interpretada por Isabel Pérez.




Isabel es Profesora de baile y danza oriental. Tras sus estudios de bailarina clásica y Jazz, se formó en bailes de salón, flamenco y danza oriental. Actualmente imparte cursos de baile de sevillanas y danza oriental en diferentes gimnasios, asociaciones de vecinos y centros culturales.

(en la fotografía uno de los momentos de su actuación)





El día finalizó en la casa rural Peña de Litago, donde cenamos todos juntos y siguieron las risas, los cambios de impresiones y la fiesta. Los que ya conozcáis a Ángel Guinda sabréis que con este hombre al lado uno no puede parar de reír, si le sumamos la compañía de Manuel M. Forega, su mujer Nati, David (de la panda de Tolos) Cesc Fortuny, Luigi Maraez y Alemi, y demás “locos” sanotes que tuvimos el honor de disfrutar de la hospitalidad de Julio y sus tíos, comprenderéis rápidamente que nos retiramos a altas horas de la noche y con agujetas en la mandíbula.

Algunas fotografías de esa velada entrañable.


Angel Guinda con la anfitriona de la casa.










Angel Guinda y yo misma con los anfitriones.















Julio, quien nos prestó su casa, sus cervezas, su entusiasta simpatía y quién participó vivamente del aluvión de chistes en los que nos sumergimos todos los presentes.





La encantadora Nati y yo misma mientras nos reíamos de los chistes que ya habían empezado a bombardear el espacio y los oídos.











En la fotografía superior, Los tres Chicos de Rojo, con sus camisetas de Miguel Hernández, a saber: Cesc Fortuny, Agustín Porras y Manuel M. Forega.



Y volviendo a las cosas serias, al día siguiente, nos dimos todos cita en el Museo del vino del Monasterio de Veruela, donde se realizaron las actividades de la mañana del 28, en el incomparable marco que ofrece este complejo arquitectónico y sus aledaños.

La presentación de los poetas que fuimos interviniendo corrió a cargo de Manuel Martínez Forega, qué deciros de este poeta, ensayista, traductor y escritor, quien con precisión quirúrgica presentó y analizó la obra de todos los participantes, sólo puedo desde aquí agradecerle infinitamente su visión, su mirada y su mimo para con todos nosotros.

Manuel M. Forega, (Molina de Aragón –Guadalajara-, 1952). Estudios de Derecho y de Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza, ciudad en la que reside, aunque lo ha hecho transitoriamente en Lérida (1974) y en Praga durante la década 1981-1990. Como escritor, ha cultivado especialmente la poesía: Un infierno de salvac(c)ión (1982), Cuerpo de la edad (1985), He roto el mar (1987 y 1993), con el que obtuvo el Premio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1986, Ocho poemas de deseo (1989 y 1990), Berna (1996), 333 días (2006), titulo ganador del Premio Internacional “Miguel Labordeta” en 2005, y Ademenos (2008), finalista del Premio Nacional de la Crítica 2009. Como ensayista ha entregado Ángel Guinda: Pus esplendoroso del cielo (1983), Criterios sobre la representación del espectáculo en torno al Poema de Mío Cid en Molina de Aragón (1984, 1994 y 1998), Sobre arte escritos, sobre artistas (2001), Un héroe común imaginario (2002), Sueño y realidad de la memoria (2002), Todo es posible en Peralejos (de las Truchas) (2002), y El viaje exterior. Ensayos censores (2004 y 2005). Ha traducido a Paul Valéry (Monsieur Teste, edición anotada e introducción, 1998) y André Pieyre de Mandiargues (Gris Perla, 2001). Ya había traducido a Mandiargues (El crucero negro) en 1994 y 1999 y traducido y anotado El legado (2002) de François Villón. Antes había traducido las comedias de “Molière” La improvisación de Versalles y El amor médico (1984) para el “Nuevo Teatro de Aragón”, estrenadas ambas con el título genérico e híbrido de La comedia imaginaria, versión que fue vertida, íntegra, al catalán. Ha traducido además a los poetas checos František Halas (1987), Vladimír Holan (1990) y Josef Kostohryz (1990), al poeta gallego Xulio L. Valcárcel (2004) y, más recientemente, al musicólogo e historiador Ariel Kyrou (Techno rebelde. Un siglo de músicas electrónicas, 2006); en prensa se encuentran sus traducciones de Vidrieras y El jardín de los sueños, del poeta decadentista y simbolista francés Laurent Tailhade.
Su obra poética se ha traducido al checo, ruso, macedonio, rumano y búlgaro, en tanto que el relato breve La trucha (1998, 2000, 2001, 2003 y 2007) y el cuento Partisano (1992) refieren su aplicación a la narrativa breve.
Ha preparado y seleccionado la edición de 20 poetas aragoneses expuestos (2007) e introducido, anotado y coordinado la edición europea de Toda la luz del mundo. Minimal love poems (2008) de Ángel Guinda.
Fundó en 1985 la colección “La Gruta de las Palabras”, de Prensas Universitarias de Zaragoza, y fue cofundador en 1984 del ciclo “Poesía en el Campus” (en 2009 cumple su curso número veinticinco) de la Universidad de Zaragoza.
Ha recibido distintas becas y ayudas a la investigación de entidades públicas y privadas españolas y extranjeras (Ministerio de Asuntos Exteriores, CAI-CONAI, Academia de Ciencias de Checoslovaquia, Universidad “Karolina” de Praga).
Sigue ejerciendo esporádicamente la crítica de arte y literaria en la prensa periódica española y, con regularidad, el reportaje y el artículo de opinión en la revista Jara y Sedal Pesca.


Y yo os aseguro además, que es un hombre generoso, llano, de una amabilidad sin límites y de sonrisa contagiosa (esto son datos que no encontraréis en las crónicas oficiales, pero que tienen tanto valor o más, si cabe).


Las intervenciones se sucedieron por el siguiente orden:

Brenda Ascoz, nació en el otoño de 1974 en Torrejón de Ardoz (Madrid) y creció en la provincia de Valencia. Zaragozana de adopción, se licenció en Filología Hispánica en esta ciudad. Era enfermera.
Comenzó su andadura poética con Pequeñas prosas (Primer premio Villa de Benasque, 2005), y desde entonces ha aparecido en diversas antologías de poesía y relatos como Voces del extremo VIII (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2005), El viento dormido (Eclipsados, 2006), Ocultación transitoria (Rolde, 2006) o 23 pandoras (Baile del sol, 2009), y ha publicado los poemarios En Ajeno (Ed. Chorrito de Plata, 2007) y Écorché (Ed. Eclipsados, 2009).


Casimiro de Brito: Nació en Loulé, Portugal en 1938. Escritor polifacético. Autor de poesía, novela, narración corta, ensayo, aforismos, traductor de haikus.... Ha vivido en Londres y Alemania. Desde 1971 reside en Lisboa. Ha dirigido algunas revistas literarias, como Cuadernos do Meio-Dia y Loreto 13. Fue Presidente de la Asociación Europea para la promoción de la poesía y en la actualidad preside el PEN Club portugués, coordina y participa en distintos actos culturales y encuentros internacionales de poesía. Sus obras están recogidas en más de cien antologías y han sido traducidas a catorce idiomas. Su energía emborracha y contagia, su capacidad como orador captó la atención de todos los asistentes y yo creo que hasta las mismísimas paredes se unieron a la voz, simpatía y savoir faire de este magnífico poeta. A su lado Geraldine, quine con su magnífica voz interpretó los poemas de Casimiro de Brito en español.



Gonzalo Escarpa , Madrid, 1977. Licenciado en Filología Hispánica. Dirige el colectivo de arte+creación+cultura+acción Redfósforo, el Laboratorio de Creación La Piscifactoría de Madrid y el grupo [sic]. Fue becado por la Fundación Antonio Gala en 2002 y trabajó como coordinador de la Fundación Centro de Poesía José Hierro desde 2003 a 2008. Actualmente trabaja como mediador cultural y colabora con instituciones como AECID, Instituto Cervantes o La Noche en Blanco, coordinando y ofreciendo recitales y talleres en plataformas como el Mercado de la Poesía de París, el Piccolo Teatro de Milán, el Encuentro de Poesía Digital de Beijing (China), el Instituto Cervantes de Ammán (Jordania) o el Centro Cultural de España en México, Haití, Miami...
Imparte de forma continuada el Laboratorio de Creación Poética en varios espacios culturales.
Ha publicado la antología Todo es poesía menos la poesía (Eneida, Madrid, 2004), Fatiga de materiales (Trashumantes, Valencia, 2006), No haber nacido (Delirio, Salamanca, 2008), Mass Miedo (Arrebato, Madrid, 2008), y el poema objetual mcetpm (Trashumantes, Valencia, 2008). En los últimos tiempos su trabajo se centra en el estudio de la poética escénica, las tecnologías de la oralidad, los componentes visuales de lo literario y la experimentación intergenérica, elementos que confluyen en un género que denomina ‘perfopoesía'.

Gonzalo es todo un showman, nos ofreció no tan sólo la belleza e ingenio extremo con el que compone sus “juegos” lingüísticos si no hasta un libro en llamas, como lo oís, al final de su actuación prendió fuego a un libro (preparado a tal efecto, claro está) mientras recitaba el último de sus poemas, y aunque probablemente no fuera su intención, provocó que saltara el sistema contraincedios del Museo, con la consecuente alarma generalizada, memos mal que no se activaron los aspersores porque en caso contrario hubiéramos acabado todos con una buena ducha encima.



Dolan Mor ,Cuba, 1968. Poeta y narrador. Autor de los libros El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005), Seda para tu cuello (2006), Nabokov’s Butterflies (Premio de Poesía Delegación del Gobierno en Aragón, 2007), Los poemas clonados de Anny Bould (Premio Miguel Labordeta de Poesía, 2007), El libro bipolar (Premio Santa Isabel de Portugal, 2008) y La novia de Wittgenstein (Premio Internacional Barcarola de Poesía, 2008). El próximo año, 2009, saldrá en París su poemario Desperdicios,en edición bilingüe. Algunos de sus textos aparecen reunidos en las antologías de recientes poetas españoles Los chicos están bien: Poesía última (2007) y Poesía para bacterias (2008), también en la reedición de Las cuatro puntas del pañuelo: Poetas cubanos de la diáspora, galardonada con el Premio de Cuban Artists Fund, con sede en Nueva York. Colabora en revistas españolas e hispanoamericanas como Quimera, Turia y Letralia. En la actualidad algunos de sus textos se traducen al inglés, francés y polaco. Desde el año 1999 reside en Aragón, España.



Y para cerrar las intervenciones de la mañana, la actuación de Cesc Fortuny con su proyecto de música experimental Zé Pequeño, y Marian Raméntol, recitando poemas de ambos. Os dejo aquí la presentación que hizo de nosotros Manuel Martínez Forega.

"MARIAN RAMÉNTOL SERRATOSA y CESC FORTUNY I FABRÉ son dos poetas barceloneses que escriben con la doble péñola catalana y castellana y forman una pareja artística. Marian, más atenta a la poesía, dirige la revista LA NÁUSEA además de compartir con Cesc Fortuny un proyecto musical dentro del grupo O.D.I. (Orquestracions Dissonants Internes) acaso recordando a Russolo o a Stockahussen o Pierre Henry. Esta poeta que se confiesa admiradora de los dos monstruos del barroco Góngora y Quevedo, de Vicente Huidobro, de Oliverio Girondo y afín a Sonia Fides y a Cesc Fortuny, ha escrito La noria del festejo, Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre, Versos diversos, Comiendo pelos como herejía poética (en co-autoría con Cesc Fortuny) y No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos, con el que ganó el premio Leonor de Córdoba de poesía este mismo año. La poesía de Raméntol nos propone una mirada a la espontánea irracionalidad del discurso, una nueva aproximación a ciertos aspectos surreales de la composición y una atenta mirada, aunque contenida, al cultivo léxico del dirty realism. No diríamos nada del otro mundo si no añadiéramos que es la suya una labor meditada en la que confluye la observación de un contexto humano; más allá: un contexto social cuya síntesis la torna líricamente escéptica. En su obra hay más cosas, y una que me gustaría destacar es su franco erotismo, pero con una variante que lo distingue: su empleo como símil para empuñar el arma crítica.

CESC FORTUNY I FABRÉ, además de dedicarse a las artes plásticas, escribe poesía, relatos y ensayo. También es músico y miembro de algunas bandas de música experimental. Un ser polifacético, sin duda; raro, por lo tanto, en una sociedad que reclama cada vez más especialistas en esto, en aquello, ignorando la educación integral, la vieja y tan necesaria formación humanística. La poesía de Fortuny es finalista o, para los que hayan interpretado mejor a Nietzsche, escatológica, que es lo mismo que decir finalista, naturalmente. Y me apresuro a añadirlo para que no se malentienda el resultado semántico. Bien; no es sólo escatológica. La poesía de Fortuny es intencionadamente epatante, asociada al rapto expresivo, al automatismo, a la alucinación o al sueño, como incumbía a Nerval; es deliberadamente informe, poseída por una abundancia de prosopopeyas que humaniza lo inane y de cosificaciones que objetivan lo animado; es una poesía perifrástica, dilógica, asindética, hirsuta, aliterativa, muros morfológicos todos apropiados para preservarla en su prístina esencialidad"

El poeta malagueño Agustín Porras (fotografía de la izquierda) leyó un texto de Agustín Sánchez Vidal relatando las últimas horas de la vida de Miguel Hernández, mientras que el escritor zaragozano







Octavio Gómez Milián (fotografía de la derecha) trasladó a los asistentes el Manifiesto-homenaje que remitió al Festival la Fundación que lleva el nombre del poeta.



Al finalizar, nos reunimos todos en la terraza del museo donde se nos ofreció una cata de vinos de denominación Campo de Borja, y donde siguieron las emociones, puesto que allí coincidimos con Luisa Miñana, Fernando Sarría, y Ricardo, tres poetazos a quienes hasta la fecha seguíamos en la blogosfera y a quienes por fin pudimos abrazar in situ, fue uno de los tantos momentos emocionantes que nos regaló el festival.


Por la tarde, en el templo del Monasterio, siguieron las actuaciones y la cita con el arte, presentado el evento por Miguel Mena periodista, escritor y locutor de Radio Zaragoza, Cadena SER, donde realiza el programa de fin de semana "A vivir Aragón". En la actualidad colabora también en la revista "La Magia de Viajar" y en el suplemento "Artes y Letras" de Heraldo de Aragón. Miguel dio paso al espectáculo de danza aérea de Emma Luna, todo un lenguaje de movimiento, aire y música. Formada en artes escénicas, danza y técnicas aéreas con diferentes profesionales a nivel nacional e internacional. Su vida artística se ha desarrollado con actuaciones en España, resto de Europa, África y Oriente Medio. Actualmente compagina la docencia con la creación de sus propios espectáculos.



EmmaLuna, danza entre sonidos y silencios, juega a los equilibrios, el giro perfecto.



Siguieron lecturas de poemas de Miguel Hernández en diferentes idiomas, con la intervención de Pilar Castro, Sofía Salvador, Claire Dupois, Susana Gómez Redondo, Victoria Puig, Arantza Semprúm, Luisa Gómez, Guadalupe Aznar, Mª José Andreu, Mª Victoria Diez, Mercedes Maizal, Milagros Morales, Robertson Cáceres, Ana Alcaraz, Javier Alfaro, José Manuel Aznar, Reyes y Guillén, David Francisco y Luigi Maráez.

Las emociones siguen concentrándose, aquí pude conocer a Milagros Morales, generosa y sumamente cariñosa quien me regaló un abrazo, os aseguro, inolvidable.


La música subió al escenario con un concierto de púa interpretado por Noelia Pellicer acompañada al piano por Oier Arce Sancho. Noelia Nace en Zaragoza en 1990. A la edad de 9 años comienza sus estudios musicales en el Conservatorio Profesional de Música de Tarazona, concluyendo el grado de Enseñanzas Profesionales con las máximas calificaciones, siéndole otorgada Matrícula de Honor. Se dispone a realizar sus estudios superiores con el gran maestro y bandurrista zaragozano Jorge Casanova en el C.S.M.A. (Conservatorio Superior de Música de Aragón). Ha participado como solista en diversos conciertos realizados por la Orquesta de Cuerda del Conservatorio de Tarazona. Además, es la actual concertino de la O.C.P.C.A (Orquesta de Cuerda Pulsada de los Conservatorios de Aragón). Ha sido integrante en diferentes agrupaciones camerísticas. Oier Arce Sancho es estudiante de piano. Nace en Zaragoza y comienza sus estudios musicales a la edad de 8 años en la Escuela Municipal de Borja. Más tarde ingresará en el Conservatorio Profesional de Música de Tarazona en el que actualmente cursa 6º de Enseñanzas Profesionales con el profesor Alvar Rubio, realizando además una intensa labor de acompañamiento y Música de Cámara. Ha asistido a numerosas clases magistrales con profesores como Denis Pascal, Evelyn Brancart, Jean Louis Haguenauer, entre otros. Así como cursos de Jazz e improvisación con Manel Camp.

El Grupo de Cámara del Conservatorio de música de Tarazona prosiguió con una intervención a cargo de Teresa Gil, Patricia Villada, Pablo Murillo y Kike Reyes, todos jovencísimos, quienes nos deleitaron con su pericia y su, a pesar de la edad, profesionalidad.

Y llega uno de los momentos más mágicos de la velada, la actuación de Alime Hüma.
Viajera incansable (Turquía, Inglaterra, Sudáfrica, España...) inicia a temprana edad su formación musical de piano en su país natal (Turquía), continuando sus estudios musicales en Inglaterra (Royal School of Music) y Alemania (Conservatorio Superior de Música de Hamm). Pero es la composición y la creación de sus propios textos, lo que pronto define su carrera artística.
Entre sus conciertos cabe destacar :
Concierto en los Reales Alcázares de Sevilla, recibiendo el galardón "Giraldillo de Honor" del Canto y la Música en Sevilla.
Actuación en Las Mil y Una Noches ( programa Canal Sur Televisión).
IIº y IIIº Encuentro Nacional de Poesía Ciudad de Puertollano. Comunidad Castilla la Mancha.
Homenaje Centenario Luis Cernuda. Parque del Alamillo. Sevilla.
Fiesta de" El Vino y las Artes".
Ha grabado discos: Capadocia,"baladas" y Capadocia "conciertos en directo".




De Alime, con su extraordinaria voz, su elegancia etérea y su bondad natural, podría deciros que en pocas ocasiones uno se encuentra delante de una hada de carne y hueso, y Alime lo es, os lo aseguro.


Luigi Maráez, grandioso artista, nos deleitó con su guitarra y su voz, erizándonos a todos hasta la médula. Luigi, ejerce su labor creativa en diversos campos de las disciplinas estéticas, tales como la escultura, la música, la poesía o el teatro, habiendo recibido diferentes premios y reconocimientos en dichas actividades.

En escultura, ha realizado un amplio recorrido profesional con mas de 50 exposiciones individuales y otras tantas colectivas, habiendo recibido, entre otros, premios tan importantes como el Primer Premio de la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y Legado Josefina Von Karman, o el Premio internacional.



M.B.I a las Artes en la modalidad de Escultura. En música, ha ejercido como profesor de guitarra clásica en el Área de Cultura de la Junta de Andalucía, actividad a la que renuncia para dedicarse a la música de autor, musicando tanto sus propios textos como los de otros autores, entre los que cabría destacar a Lope de Vega, Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Lorca...haciendo especial mención a la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, del que ha musicado la practica totalidad de sus rimas, realizando un amplio recorrido de conciertos, en lo que podríamos denominar cómo” geografía Becqueriana": Ciclo La Sevilla Romántica ( Glorieta de Bécquer, parque de Maria Luisa) Universidad de Sevilla. " Recuerdo sentimental de G.A. Bécquer " ( Ateneo de Sevilla ), Evocación a Bécquer ( Venta de los Gatos) Sevilla. Ciclo Temas Sevillanos (Reales Alcázares de Sevilla, Salón Almirante), Concierto en el Convento de Santa Inés, Concierto en el Panteón de Sevillanos Ilustres...

Así como en tierras del Moncayo: Iª y IIª Feria del Cister, (Monasterio de Veruela), o Centro de Estudios Turiasionense. Tarazona. (Zaragoza), siendo seleccionado con el espectáculo " Bécquer, Música, Rimas y Leyendas", para formar parte de las Campañas Culturales que organizan conjuntamente las Diputaciones Provinciales de Huesca, Teruel y Zaragoza.

Ha compartido escenario, con artistas de tan reconocido prestigio como Paco Ibáñez o Pablo Guerrero ( III Encuentro Nacional de Poesía Ciudad de Puerto Llano) Ciudad Real. Recibiendo el premio Giraldillo de Honor del Excelentísimo Ateneo de Sevilla.
En teatro cuenta en su haber con tres obras escritas y estrenadas, realizando a su vez tanto las estenografías como la dirección.

Seleccionado en el " V Festival de Otoño" con la obra " El último Sueño", basada en la vida y obra de Edgar Allan Poe. Sala Margarita Xirgu. Teatro Maria Guerrero . Madrid. representada también en Sevilla, dentro del ciclo " Teatro en la Universidad”.
" Fantasía para un sueño", obra de encargo, basada en una adaptación libre sobre la vida y muerte de Hernán Cortés. Estrenada en el Palacio del mismo nombre en Castilleja de la Cuesta. Sevilla.

"Los Federíco" obra basada en acontecimientos y textos de Federíco García Lorca. Estrenada en el teatro de los Barrios. Cádiz.
Autor de poesía desde sus mas tempranos años, es por definición y concepto, lo "poético", el hilo conductor de todo su quehacer creativo. Así por ejemplo: Poesía visual, Interacciones entre la música y la plástica (Poema en mi menor) o la serie "Memoria de los Objetos", presentada como un corto en Canal Sur Televisión, son claros exponentes de esta manifiesta intencionalidad poética.

Seleccionado para el proyecto "Poetas en el Aula" (Junta de Andalucía), forma parte de un selecto y reducido grupo ( 32 poetas andaluces) en donde publica el libro " Adivinanzas, Poesía", así como coordina y dirige la revista "Aljibe", formando asiduamente parte como poeta y cantautor de las veladas poéticas "Las veladillas del Alamillo celebradas anualmente en el Parque del Alamillo (Sevilla).

Recuperación del cuento de la tradición oral, y una serie de poemarios tales como el libro "Acordes menores", "PhoeMatrix" o " Quince anónimas Rimas para un anónimo Bécquer", son los últimos trabajos en los que se halla inmerso.

Aquí os dejo un vídeo referente a la estatua de Bécquer, realizada por Luigi y que hoy en día luce en lo alto de Trasmoz.




Añadir que tuvimos el honor de visitar su casa, en compañía del entrañable Agustín Porras (en la fotografía) y Rafael Luna Gómez. Una obra de arte viva, trasmutable, donde el color, las formas, los materiales y el calor humano nos dieron la bienvenida, nos abrazaron y nos regalaron una velada extraordinaria, gracias miles, Luigi y Alime por vuestra hospitalidad y cariño.





Las intervenciones del festival acabaron con la magnífica actuación del Silbo Vulnerado, una compañía de juglares modernos que trabajan en función de la poesía en escena. Impresionante fin de fiesta.










Hasta aquí, la crónica de este fabuloso encuentro, el Festival Internacional de Poesía del Moncayo, agradecer a Trinidad Ruiz Marcellán y a Marcelo Reyes, organizadores de este encuentro artístico que celebra ya su octava edición, su tesón y compromiso para con las letras, la literatura, la poesía, la música y en definitiva, el arte en general.

Gracias infinitas por esta magnífica experiencia.



Para finalizar, recordaros que a colación del festival, Olifante Ediciones de poesía, en su colección Papeles del Trasmoz, ha publicado una antología que comprende poemas de Brenda Ascoz, Casimiro de Brito, Gonzalo Escarpa, Cesc Fotuny, Dolan Mor y Marian Ramémtol.
Para ampliar información clicar aquí.


Reseñas en los medios:



http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=520942
http://antoncastro.blogia.com/2009/082904-ecos-del-moncayo-m.-hernandez.php
http://luisamr.blogspot.com/2009/08/festival-de-poesia-moncayo.html

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Más fotos que me ha proporcionado David, nuestro reportero diracharachero, terrorista de la risa, a quien le hemos cogido un cariño brutal (es que se hace querer el muchacho).





Aquí os presentamos a David, sin él la documentación gráfica del festival no sería posible, en la foto está acompañado de Cesc y yo. Gracias David!









Más David y compañía.












El entrañable agustín Porras, Trinidad Ruiz Marcellán, Marian y Cesc.









El impresionante Casimiro de Brito que con 71 años nos daba la vuelta a todos sin excepción, Trinidad Ruiz Marcellán y la bailarina Isabel Pérez.









Dos grandes, Luigi Maraez y Alime Hüma, una pareja extraordinaria.












Momentos de la cena del día 28, la cena de cierre del festival.